martes, 15 de junio de 2010

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Que ya te he dicho que muchas veces, casi todas vamos, era como si aquellos monitores no estuvieran allí, ni representaran para nosotros, el más diminuto bosquejo de importancia, ni tampoco nos afectara absolutamente nada lo que nos dijeran o quisieran trasladarnos o querernos hacer hacer a cada momento, porqué mira además, que eran plastas los tíos con sus historias siempre de tener que llenar el tiempo con actividades, y de sentirnos en harmonía con el ambiente y con nosotros como comunidad en convivencia y no sé que rollos de esa laya,,,Y es que vamos, ya te digo que prescindíamos y pasábamos por norma de todas las movidas con las que nos venían, pero en especial lo hacíamos cuánto más notábamos que para ellos era importante el rollo con el que nos venían a agobiar,,,,,y el tema es que no sé exactamente aún cómo lo hacíamos, pero el caso es que sabíamos ver, pero cantidad de bien, si algo les era más importante o menos; y te he dicho que lo veíamos y no he utilizado otro verbo, porqué es que era literalmente así; teníamos que ver lo que nos pretendían decir porqué al ir todo el día enchufados a las canciones de Megadeth y además, a tope de volumen, apenas pillábamos nada. A nivel de palabras y tal me refiero. Es que no las oíamos. ¿Cómo íbamos a poder hacerlo si escuchábamos la música a 40 sobre 40 de volumen? Juas! Pues por eso te he dicho que veíamos cuándo el rollo con que se nos aproximaban era de importancia para ellos o no lo era tanto, porqué en lugar de escuchar sus palabras y el mensaje que éstas transmiten que es lo que se hace, nosotros, al tener los oídos taponados por estar dándole a todo pentagrama a las canciones de Megadeth, que ya te he dicho que nos molaban un montón y que en esa época de las colonias fue como si nos diera una hipertermia tropical con el tema, que es que prácticamente sólo dejábamos de escucharlos cuando nos bañabamos en el río, pues al tener los oídos completamente anulados, sólo podíamos saber la importancia de lo que nos estaba diciendo toda esa peña de monitores raros, a través de sus caretos y de sus poses y de sus gestos y de sus ademanes y de todo eso....o sea, que lo teníamos que deducir, pero a saco. Y es muy curioso, porqué ya ves la edad que podíamos tener en esa época, que ya te he comentado que Rafa el chaval éste de La Garriga contaba con 12 recién hechos y yo un poco más de 11 y medio, que no éramos más que unos mocosos, y encima ya ves tú el interés que podíamos tener en extraer la lectura correcta de las indicaciones de los monitores, que nos importaban ellos y sus gesticulaciones, poco menos que un bostezo; pues a pesar de todo esto, casi siempre deducíamos, pero clavado, lo que nos querían decir, y no sólo esto, sino que también casi siempre solíamos adivinar si lo que nos estaban intentando comunicar era de importancia mucha, relativa, poca o nula, que salvo un día que nos vinieron a decir que fuéramos a ayudar a recolectar leña seca para el fuego de la noche, y que nos dio la impresión que nos estaban diciendo que había pasado algo serio, y hasta nos quitamos los aurículares bañados en Megadeth para escucharles, que ya ves tú en el fondo la tontería que era y el caso que les hicimos, que por supuesto la leña seca que nos asignaron para recoger aún seguirá, 20 años después y si no se la ha llevado por delante algún incendio o algún rebaño de cabras, en ese mismo sitio, juas, pues que te digo que salvo esa vez que nos pensábamos que era de importancia lo que nos venían a decir y resultó ser la chorrada esta de la leña, pues el resto de veces, pero todas, eh?, sin fallar una, acertábamos por deducción a partir del contenido de sus gestos y de sus caras y de los movimientos de sus labios, lo que nos querían decir y si esto era de trascendencia, y si era éste el caso, en qué medida era trascendente, si mucho, bastante o poco, o bien si en el fondo, era una bobería como lo de la leña que te acabo de contar. Y la verdad, ahora que lo pienso, lo cierto es que era muy meritorio lo nuestro, porqué ya te he dicho que clavábamos esas deducciones sin poder escuchar una sola, pero es que ni una sola, de las palabras de los monitores, que ya sabes que teníamos los tímpanos sumergidos en los acordes de Megadeth que aún no sé como no regresamos los dos de esas colonias sordos de por vida, y no se te escape que además. no dejábamos, con 11 y 12 años que teníamos, de ser unos niñatos perdidos y encima es que no poníamos ningún interés en intentar saber lo que nos estaban diciendo esos monitores, que todo lo que provenía de ellos nos provocaba un pasotismo instantáneo, y a pesar de todo esto, casi siempre terminábamos por acertar el contenido de sus historias, y si era algo que había que tener en cuenta ni que fuera un poco, o por lo contrario era una chorrada más de las que siempre se traían entre manos ..."

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