miércoles, 4 de agosto de 2010

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Y que en serio, que la Wolframio tenía 2 o 3 veces el tamaño de las otras aulas y que había cantidad de diferencia con ellas, que era de largo la más grande de todo el cole, salvo la Actinio que aún era más bestia, pero esa no contaba porqué no se usaba nunca como aula normal que de hecho ni tenía pupitres, sino que sólo íbamos a ella para las conferencias y los actos de diplomatura y las representaciones de teatro de final del curso, con todo el cole en peso metido ahí, y para un par de cosas raras más de esas que suelen hacer las escuelas cuándo les da por ahí. Que, vamos, más que una clase la Actinio era una sala de actos, y nunca ví, ni nadie me dijo nunca que hubiera hecho clase ahí, cosa que en la Wolframio sí. Y lo bueno de ésta, no era sólo eso que te he dicho, que era tan grande que te sentías casi como si estuvieras en medio del campo y que por eso, todos los rollos que soltaban los profes te llegaran de manera mucho más amortiguada, sino que encima tenía pijadas que las otras aulas pero que para nada, como las taquillas, que había un montón de ellas y que eran super espaciosas por dentro y tal, y que encima, como había tantas, pues tocaban a 2 o 3 por alumno´según te viniera en gana, y además, que ya te digo que estaban dentro de la clase misma y eso molaba un montón porqué asi no tenias que salir al pasillo para dejar o recoger tus cosas, como si pasaba con todas las otras taquillas que tenía el cole, que todas estaban fuera de las aulas, esparcidas por los pasillos o en los corredores y hasta algunas, seguro que te acordarás, camufladas en ese rellano falso que quedaba en las escaleras del vestíbulo de entrada al cole...."

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