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Uff, que en serio que esos clavos eran una pasada de grandes, que más que para amarrar colgadores de ropa, por muy de mármol que fueran, parecían hechos para amarrar, no sé, mulas o caballos, a través de una cuerda o algo, que ya te digo que ellos y los colgadores daban pero que mucho el cante, sobre todo al principio, pero luego, como todo, te ibas acostumbrando y olvidándote de lo que desentonaban y hasta empezabas a verle su lado útil y sin darte cuenta, te veías un día usando uno de ellos, y dejando ahí alguna de tus cosas, y luego, con las clases y con los días y demás, pasabas a colgar más y más, y como había tantos, no te importaba lo más mínimo ir llenándolos, que me acuerdo que únicamente yo ya usaba cinco o seis, porque es que había cantidad, toda una pared casi llena, y de una cacho aula como la Wolframio encima, como para no flipar, y pasando además pero que total, de retirar lo que colgabas en ellos si no querías, que nadie nos decía nada porqué la pared quedaba en la otra punta de la pizarra y de los pupitres y estorbaba cero. Y fijo que era por eso que los profesores no se preocupaban para nada del tema, y tenías carta libre para usarlos lo que quisieras, y no sólo colgar cuánto te pareciera de ropa o macutos o mochilas o bolsas o lo que fuera, sino también para dejarlo ahí todo el tiempo que te saliera de la rótula, como me pasó a mi con un pullover de lana azul marino, que no sé ni desde cuándo lo tenía, que me lo puse un día a principios de curso porqué de pronto cambió el tiempo con la entrada de una masa fría de centroeuropa o no sé qué historias, y empezó a llover y a hacer frío y tal, pero nada, duró 2 o 3 días, que luego en seguida volvió el sol y a hacer calor, pero yo pasé de devolver el jersey a casa, y lo dejé ahí medio mal puesto en uno de esos colgantes de ropa de mármol tan grandes. Y como no me molaba demasiado la prenda me fuí olvidando de ella,al principio sólo un poco, pero luego ya por completo, y se pasó el resto del curso ahí colgado sin que yo ni nadie le hiciese el más mínimo caso. Y así estaban las cosas hasta que vino el último día del curso, ya sabes, ése en el que recogíamos las notas y las evaluaciones, y despúes nos hacían pasar a la Actinio donde el dire y algúno de los profes nos soltaban esos discursos en los que nos deseaban buen verano, y nos decían que no olvidáramos mirar los libros y repasar y demás pijadas... Y me acuerdo que ese año, que era el de mi curso en la Wolframio, cuándo el dire y demás acabaron todo el rollo ése de los discursos, nos hicieron salir de la Actinio y volver cada curso a su aula respectiva para recoger todo lo que pudiera haber en los pupitres y en las taquillas, mientras nos recalcaban una y otra vez, y como si les fuera la vida en ello, que no nos dejáramos nada...Y fue entonces, mientras recogía mis cosas en la Wolframio y tal, que me dí cuenta de mi jersey de lana azul marino que tenía ni sé desde hacía cuánto, todo silencioso ahí en la pared, patosamente suspendido en uno de los colgantes de mármol de los 3 clavos monstruos, dónde se había pasado el curso entero desde el día del cambio del tiempo y la irrupción del frío y tal. Y mientras lo miraba por primera vez desde la tira de tiempo, sentí que dudaba un momento en si llevármelo, porqué ya te digo que no me molaba mucho, o bien dejarlo ahí para que se lo quedara alguien del curso siguiente, o el jardinero, o la mujer de la limpieza o quien fuera. Y pasé unos instantes así medio dudando, y hasta creo que hice por largarme sin él, pero al final sentí un impulso de afecto o yo que sé, y lo descolgué del saliente de mármol donde se había pasado todo el año y me lo llevé de nuevo a casa, ahí de cualquier manera, que creo recordar que una de las mangas hasta se arrastró unos metros por el suelo, metido hecho una bola entre las notas finales y los apuntes y los libros y el resto de cosas que había sacado de mi pupitre y de mis taquillas de la Wolframio, que todo eso pasaba el último día de curso, e imagínate, en pleno verano ya, con el sol cayendo a la manera de una parrilla volcada, y yo con ese pullover de lana azul marino medio desguazado entre mis cosas, volviendo, cuesta arriba, hacia casa....."

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