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Y ya te digo que al principio me sentía super raro con toda esa cacho superficie de la Wolframio sin nada que quedaba a mis espaldas, pero luego me habitué y ya pasaba pero total de ella, y de lo inmensa que era y me daba totalmente igual y ya no le dedicaba ni un segundo. Y así pasó no sé, medio curso o más, y vino un día el cambio del tiempo y empezó a hacer más sol y a haber más luz y más intensa y demás cosas que pasan cuando el invierno empieza a tomar las de irse. Y me acuerdo que una mañana, ya muy poco antes de Semana santa, regresamos de la hora del recreo para dar clase de física, que ese año teníamos al Rran, ese tío que dominaba cantidad el tema, pero que era una pasada de coñazo, que parecía que iba medio flipado todo el día, por lo lento y bajo que hablaba, y que escucharle darle clase era como una invitación a la hibernación como la que hacen los osos en sus cuevas,de cinco o seis meses.. que me acuerdo, que bueno, no es que yo crea en esas cosas de que hay personas que se te meten con sus rasgos dentro y te transmiten estados de ánimo, y tal, pero lo que te digo, que era verle empezar a hablar y al poco, pero en nada, eh? 5 0 10 minutos, comenzaban a darme ataques de bostezos, pero uno detrás del otro, que no podía parar, que los encadenaba como no he hecho en la vida, que ni en fines de semana de esos de verano de farra de dos días sin pasar por la cama, quedaba tan hecho polvo. Y eso me pasaba siempre con el Rran, que no fallaba nunca, y que encima daba totalmente igual que la noche anterior hubiera dormido 6 u 8 o 10 o 12 horas, que era ver entrar a ese hombre con esa cara de flipado en su mundo que tenía, y empezar a oír su tono de voz tan cacho lento explicando ese rollo de fórmulas, y verle escribir en la pizarra con esa manera casi sin tocarla que tenía de coger la tiza y con esos gestos tan de cansado, mientras te dabas cuenta de que aprovechaba para mirar cada dos por tres el reloj, que daba la clase asqueado o algo, y es que se me disparaba algo dentro y empezaba a bostezar sin parar y a sentirme cada vez con menos fuerzas y tenía que esforzarme, pero cantidad, para no quedarme ahí todo frito sobre el pupitre, con la nariz entre los apuntes, soltando baba, y con el boli paralizado en la mano. Y eso que ya te he dicho que estaba sentado al final de las filas de los pupitres, en el último lugar, y que por fuerza, todo me alcanzaba pero que mucho más lejano. Pero ni por esas. Y me acuerdo que un día se lo comenté al Ger, ya sabes, ese colega de St. Ridmer, porqué al tío le pasaba algo parecido, que nos veíamos muchas veces bostezando los dos la vez, sin saber a qué se debía todo eso ni que fuerza nos arrastraba a hacerlo, cuando los dos veníamos de haber dormido pero cantidad la noche anterior, y de estar a tope de fuerzas hacía sólo unos minutos, y flipábamos cuándo lo comentábamos, que el tío venía a decir lo mismo que yo, que podía estar pletórico y tal y al cabo de diez minutos de compartir aula con el Rran y sus explicaciones, pasaba a encontrarse hecho polvo y ko por el muermo que le transmitía el profe todo él, con sus gestos tan lentos y su mirada perdida y su tono de voz siempre hacia el descenso y lo rollo de todo eso que explicaba; que era exactamente lo mismo que yo sentía y que a mí me pasaba. Y me acuerdo que lo hablamos con más gente y todos, en distinto grado, venían a decir lo mismo, que esas clases eran super coñazos que todos acabábamos medio pastosos, como si fueran las doce de la noche o algo, y yo encima tenía todo el rollo ese de los bostezos que me asaltaban, que en eso si que había diferencias y no les pasaba a todos, sino sólo a mí, al Ger y algunas veces también a la Roser, ya sabes, la tía esa que ahora está estudiando en Suiza y tal, que era la caña esa tía, pero no por lo buena que estaba, que de eso más bien poco, aunque tenía unas buenas tetas, sino por la mala leche que se gastaba, que si le querías tocar las narices por lo que sea, que estuvieras de cachondeo o algo, pues la tía no se cortaba nada y en un par de frases te dejaba pero bien en tu sitio. Y bueno, volviendo a lo del Rran me acuerdo que ese día comentando todo esto de lo coñazo que era y tal, el Santi, ya sabes, ese tío flipado por los animales y que se tragaba documentales de bichos, cuánto más raros mejor, pero de diez en diez, dijo que aguantar una clase al Rran tenía los mismos efectos sobre nosotros que si nos hubiera picado una mosca tse-tse o algo, y fue acabar de decir esto, y empezar a troncharnos todos pero que a lo bestia, y cantidad de rato, porqué encima acabábamos de empezar el recreo y teníamos media hora por delante para hacer lo que quisiéramos y la dedicamos casi por entera a reírnos por lo de lo tsetse y tal. Y nos tenías que haber visto, todos con los bocatas a en la mano sin poderlos tocar para no atragantarnos, de lo mucho que nos tronchábamos, con esas historias de crescendos al reir que te dan cuando estás en grupo y tal, que parece que no puedes parar, como ya nos pasó con ese pavo tan notas que te conté que vino por el tema del grifo del dragón y tal. Pero esta vez nos dio mucho más fuerte, que nos reímos pero que cantidad más, porqué todos conocíamos al Rran y lo plasta que eran sus clases, y la tontura que nos provocaban y estaba claro que todos teníamos como vinculos gansos con el tema, y soltar eso de que era un tse-tse era algo que todos sentíamos pero no habíamos sabido decir, y fue como una chispa que hizo encender algo que todos teníamos dentro acumulado y tal, y de ahí esa cacho explosión de risas y de partirnos el culo. Y bueno, con el fotógrafo pedante ese fue por fuerza distinto, que no nos reímos tanto, que no teníamos apenas material acumulado, porque lo acabábamos de conocer ese día 10 o 15 minutos antes... Y lo cierto es que a partir de ese momento de lo de la frase del Santi y tal, ya empezamos, pero que casi que al acto,eh? a conocer al Rran entre nosotros como el Tse-tse, y de ahí pasó a todo el insti, que se extendió el apodo pero que a lo bestia de rápido, que lo nombrábamos cada dos por tres, y en cada conversación salía lo de Rran el tse-tse, viniera o no a cuento, y te tronchabas a tu turno, viendo como la gente se tronchaba cuando se lo explicaban por primera vez, y hasta teníamos ganas de dar clase de física para poder decir mientras nos partíamos, " Ahora toca el tsé-tsé" y " El tse-tse ya viene,o bueno, vuela por el pasillo hacia aquí" y " A ver qué fórmula coñazo trae entre sus alas y su aguijón mortífero el tse-tsé hoy " y chorradas así típicas de cuándo no eres más que un niñato, que hasta por unos días, pero tal cual, eh? nos sabía mal tener sólo dos horas de física a la semana, que hubiéramos querido muchas más para poder seguir cachondeándonos con Rran el tsé-tsé y lo tostón que era y lo plastas que resultaban sus clases y las ganas de dormir que nos transfería y cantidad de cosas relacionadas con eso..."

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