sábado, 4 de septiembre de 2010

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Y bueno, pues que ese reloj que Rran el Tsetsé siempre llevaba era pero que cantidad de viejo, o al menos eso parecía, por como lo tenía de consumido y mohoso y raído y demás. Y tal vez no sé, quizá en realidad no fuera tan viejo como eso y sólo pasaba que el Rran lo había ido erosionando de tanto mirarlo, que ya te digo que no pasaban ni 10 parpadeos desde que le lanzaba una mirada que ya estaba preparando la siguiente y calcular cuánto faltaba para el final de la clase, que se notaba pero que un huevo, que no le molaba nada darnos esas clases, que es que no le abandonaba en ningún momento una expresión de desgarro en la cara, todo medio arrugada y tal, como si estuviera al borde de un lloro profundo e inminente, que se veía, pero que a la milla, que estaba como angustiado o algo, y que todo él, en bloque, pasaba por sentir eso, a lo reo cumpliendo una condena .. Que ya te digo que se detectaba fácil que todo en él estaba recorrido como por una lombriz interior, como si no sé, una electricidad de remordimiento puro le atenazara el organismo todo, desde el brazo hasta la dicción, un remordimiento por vete a saber tú qué historia del pasado, quizá sobre si obró bien al escoger la profesión como lo había hecho o algo, pero que en serio que debía ser una carcoma que operaba dentro de él las 24 horas , sin descanso y tal, y que se le traslabada al cuerpo en cada una de sus expresiones y de sus terminaciones nerviosas, y de ahí pasaba a todo lo que su cuerpo hacía y desarrollaba, y por eso me da que miraba tan apagado y hablaba de esa manera tan rara con toda esa liturgia del gruñido y de la mirada perdida antes de sus frases-huevos, y seguramente que era por eso también que cogía la tiza de una manera tan rara, como si en vez de dedos tuviera una pinza metálica reducida a dos movimientos, abrir y cerrar, y que era una composición visual, sobretodo de perfil, con la calva en sesgado, super extraña, por lo forzado y tal, y que no se lo he visto a hacer a nadie en la vida, ni nadie me ha contado sobre nada que se le pareciera, y fijo que también a ese rollo de los remordimientos y tal se podía deber que desplazara la tiza de una manera tan quebrada por la pizarra, que era como si en realidad todo en su interior le empujara a no querer escribir nada, y se arrepentiera de haber trazado algo una décima de segundo después de haber iniciado el primer boceto, porqué en realidad lo que querría era estar muy lejos de esa aula llena de niñatos aniquilantes, haciendo otra cosa que no fuera permanecer allí de pie, autodevorándose los tejidos con esas explicaciones que seguro que había pasado a sentir ya como si fueran un cuerpo extraño, ajeno a él, mientras con su boca medio abierta y ese aire cansino iba anotando sus formulaciones a las que sólo su mente debajo de la calva esférica tenía código de acceso, y que iban destinadas a esos niñatos que éramos nosotros a los que todo lo que describrian los círculos de sus tizas en la pizarra producía una sensación instintiva de rechazo y de lejanía y de fustigamiento simplemente por ser lo que eran, unas explicaciones super raras, pero que encima, al venir al mundo vehiculadas a través del Rran y sus ademanes apagados y obtusos, y de su mirada perdida y balbuciente y su tono de voz como inhumado en vida, y con el reloj ése de correa insalubre colgándole siempre, como un harapo mordisqueado, de la muñeca, y adornando el desarrollo con ese modo de hablar tan anestesiante, que se filtraba por el tímpano como una lava densa e implacale y tóxica, pues todo eso aún nos multiplicaba más la incomprensión de puros niñatos hacia la escena toda, hasta no desear otra cosa que empezar a correr a toda velocidad y huir, como si de un copo incandescente de pura radiactividad se tratase, de ese hombre tan raro y de sus explicaciones patógenas y torturantes hasta que ya en la lejanía, al volver la vista ya no viéramos trazo de todo eso, ni de la pizarra, ni de los trazos de tiza describiendo formas imposibles, ni tampoco del Rran y su dicción rara, y de su calva, reflejándose elíptica bajo el sol...."

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