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"Ah, y lo de aparecer por las inmediaciones del piso de mi tía de Parets cuándo con toda mi familia vamos a comer ahí uno de cada tres domingos, a eso también le vas a dar fin, ¿verdad? Que ya me dirás que pintas tú en esa minúscula plaza perdida dónde no hay nada,un domingo por la tarde, en esa ciudad a 40 kilómetros de la tuya,..."
"Oh, de lo de Parets también se dio cuenta" silabeé para mis adentros ya en carne viva. Y el pasillo volvió a los tortazos....
-" No sólo la seguía por todo el pueblo, sino que hasta se le aparecía en sitios a 50 kmos de distancia, pero qué fuerte...."
Y Raquel sumida en su crescendo inabordable de reproches seguía percutando al hierro.
"¿Pero cómo podías imaginar que no te vería, que no te sabría identificar? ¿Te pensabas que ocultándote ridículamente detrás de un diario desplegado no iba a darme cuenta de que eras tú espiándome de nuevo??? Pero si hasta hubo dos días que tenías el diario puesto con las letras del revés! Y además, estaba tu temblequeteo de manos, que no había manera de que las mantuvieras quietas, que movias el periódico como si tuvieras que mover una turbina con él,,,sólo por esa tembladura descontrolada habría sabido ver que eras tú a medio kilómetro..."
"Oh de lo del periódico también se dio cuenta"- me escrují en verbo, mientras mi columna seguía perdiendo rigidez elevante y se decantaba más hacia la plena inflexión de trayectoria; y el pasillo que a su vez, volvía a ejercer jauríamente.
" Jajaja, pero qué enamorado más chapuza; la seguía hasta el último rincón y luego, para disimular se tapaba el rostro con un periódico, menudo cante! Y algunas veces lo ponía del revés, como si tuviera la vista lectora convexa, pero qué fuerte; sólo le faltaba hacer dos agujeros al papel para poner los ojos y mirar a través de ellos a Raquel, eso sí, con gafas de sol para que no le reconociera jaja. Si es que no se puede ser más patético..."
Y Raquel que con los ojos surcados en su rojo encendido, seguía lapidando con su continuo de frases impregnadas de vapores rencorosos.
" Sí,ese temblequeteo de manos tan seguido, que no parabas de moverlas ni un segundo; sólo por eso habría sabido a dos kilómetros de distancia, que eras tú el que se hacía el lector de periódicos al revés en esa plaza perdida de Parets "
"Oh, de lo de Parets también se dio cuenta" silabeé para mis adentros ya en carne viva. Y el pasillo volvió a los tortazos....
-" No sólo la seguía por todo el pueblo, sino que hasta se le aparecía en sitios a 50 kmos de distancia, pero qué fuerte...."
Y Raquel sumida en su crescendo inabordable de reproches seguía percutando al hierro.
"¿Pero cómo podías imaginar que no te vería, que no te sabría identificar? ¿Te pensabas que ocultándote ridículamente detrás de un diario desplegado no iba a darme cuenta de que eras tú espiándome de nuevo??? Pero si hasta hubo dos días que tenías el diario puesto con las letras del revés! Y además, estaba tu temblequeteo de manos, que no había manera de que las mantuvieras quietas, que movias el periódico como si tuvieras que mover una turbina con él,,,sólo por esa tembladura descontrolada habría sabido ver que eras tú a medio kilómetro..."
"Oh de lo del periódico también se dio cuenta"- me escrují en verbo, mientras mi columna seguía perdiendo rigidez elevante y se decantaba más hacia la plena inflexión de trayectoria; y el pasillo que a su vez, volvía a ejercer jauríamente.
" Jajaja, pero qué enamorado más chapuza; la seguía hasta el último rincón y luego, para disimular se tapaba el rostro con un periódico, menudo cante! Y algunas veces lo ponía del revés, como si tuviera la vista lectora convexa, pero qué fuerte; sólo le faltaba hacer dos agujeros al papel para poner los ojos y mirar a través de ellos a Raquel, eso sí, con gafas de sol para que no le reconociera jaja. Si es que no se puede ser más patético..."
Y Raquel que con los ojos surcados en su rojo encendido, seguía lapidando con su continuo de frases impregnadas de vapores rencorosos.
" Sí,ese temblequeteo de manos tan seguido, que no parabas de moverlas ni un segundo; sólo por eso habría sabido a dos kilómetros de distancia, que eras tú el que se hacía el lector de periódicos al revés en esa plaza perdida de Parets "

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