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El primer mensaje emanó poético:
"Astrig guapa; tu mensaje ha abierto, como un rayo de traslúcida luz entre las livianas nubes de otoño que entretejen mi corazón, un horizonte de verdes devenires mútuos entrelazados"
El segundo, burocrático;
"Astrid, he recibido tu mensaje; determinados pasajes de su contenido me han interesado. Queda resolución posterior al efecto, pendiente de un análisis más pormenorizado.Te trazo comunicación en breve lapso·"
El tercero, evasivo:
"Tu mensaje llegó mientras esperaba ser atendido en un restaurante mexicano del centro de la ciudad; a pesar de ser Lunes, registra un aforo considerable. Hacía mucho tiempo que no comía en un restaurante de estas características"
El cuarto, críptico.
"Tu mensaje ha ignitado una vía de posible exploración epifenomenológica entre nuestros respectivos focos dimanantes de afectos; razonablemente, podrían darse procesos de fusión entre ellos, aunque en postrer estadio, queda tal resolución al albur de instrospecciones posteriores sujetas a mesurabilidades gradativas varias"
El quinto anestesiante;
" Tu mensaje, bueno, no deseo que pienses que no me ha gustado; desde luego que sí; me ha parecido sincero y hermoso; me ha claramente conmovido y me ha conducido al acto al pensamiento sostenido contigo como inamovible epicentro; sabía que podia darse algo en ese sentido de interés desde tu hacia mí pero no sabía que estuviese tan asentado ni con tal solidez en fundamentos; por mi parte, percibo con nitidez que algo hierve; pero no sé precisar aún en qué intensidad (es alta, con toda probabilidad) ni sobre todo en qué dirección señala; mejor dicho, sé que apunta a determinado escenario (tu y yo cuchicheándonos) pero lo que no estoy todavía ni en disposición ni en posibilidades de aseverar es si ese sentido de la marcha ya tomado, es irreversible, lo cual sería condición exigible innegociable para poner, con garantías de éxito, en marcha todo el engranaje de mutuas implicaciones sentimentales subsiguiente. Necesitaría auscultarme unas porciones de tiempo suplementarias,
que desde aquí me arrogo con tu permiso, la libertad de autoconcederme a fin de poderte transmitir una respuesta que no presentara ninguna, o casi ninguna, arista de claroscuros"
El sexto cobarde:
"Astrid he recibido un mensaje tuyo, pero para mi gran desconsuelo, no lo he podido abrir; mi móvil funciona mal desde ayer, cuando le sobrevino un lastimoso percance; me lo dejé la noche anterior por descuido debajo de la almohada y al despertarme y desplazar un brazo para desperezarme,lo lancé con violencia, hacia el balcón que al ser verano, reposaba abierto; el móvil atravesó el marco rectangular de la pared abierta y se precipitó al vacío post-balcón; lo tuve que ir a rescatar, en torpe correr de batín y zapatillas, del centro de la calle; unos segundos antes de asirlo, con todo, conmigo ya casi bajando el bordillo de la acera, pasó el furgón del panadero a toda velocidad y con la rueda delantera izquierda lo mandó hacia la puerta de mi vecino, el de la barba cana, que en ese preciso instante abría la puerta de su casa; el móvil que venía impulsado con gran fuerza por el impacto de la rueda de la furgoneta del panadero, rebotó de lleno en la puerta inmersa en pleno proceso de abertura, lo cual generó a su vez, un efecto raqueta, que lo aplastó contra la tapia del jardín del vecino mío delantero, el jubilado que trabajaba en telégrafos. Cuando me acerqué a recogerlo, yacía el móvil hecho astillas, eviscerado, con la tarjeta SIM colgando deforme y aferrada al esqueleto del aparato por un flacucho hilo color cobre. Lo daba por irremisiblemente perdido, pero justo cuando iba a depositarlo en el contenedor de residuos electrónicos, observé que la pantalla emitía algún destello intermitente; sorprendido por ese hálito de vida en un útil al que ya había dado la extremaunción, reintroduje a presión las partes que habían quedado fuera en su interior y la pantalla se encendió al completo con normalidad y con el habitual acompañamiento de clarines de la sintonía de inicio; entonces efectué una llamada de comprobación y recibí una respuesta de lo más convencional del otro lado. Parecía operar perfectamente, así que decidí que mientras no ultimaba planes para la compra de uno nuevo, seguiría usándolo. Como te he dicho, pensaba que funcionaba con precisión en todos los campos; pero esto fue hasta recibir tu mensaje; porqué, para mi desdicha, me he visto impotente para poderlo abrir y por tanto ignoro que me querías transmitir; aunque (Qué otra cosa pudiera ser sino?) supongo que el mensaje venía a cuento por lo del libro que te dejé,no? Que ya pasan dos semanas de la fecha tope en que te comprometiste a devolvérmelo; bueno, insisto en que no debes preocuparte por eso; ya te dije que hasta Navidades había margen. Ah, y por la llegada de este mensaje tampoco te preocupes; lo recibirás seguro; porqué con el incidente de ayer por la mañana se dañó la capacidad del móvil para recibir mensajes; pero, en cambio, la de enviar escritos sigue intacta; lo sé porqué esta tarde mandé unos cuantos, y de todos he tenido acuse de recibo (por otras vías naturalmente que la del mensaje, porqué como te he dicho ha sido sólo hace unos minutos y a consecuencia de tu inleído mensaje que he descubierto apesadumbrado que no los acoge; bueno,sí que los acoge pero no los puede abrir). No te molestes por tanto en mandarme ninguno más hasta que tenga el móvil nuevo.Y esto será dentro de más o menos, 12 semanas según me han dicho en la tienda; porqué el modelo que quiero lo importan de las Islas Caimán y sólo hay un buque correo cada 12 semanas; además ahora empieza la época de huracanes, e incluso puede que sean más las semanas que precise el carguero, con mi móvil nuevo ya apto para leer tus mensajes, para llegar "
"Astrig guapa; tu mensaje ha abierto, como un rayo de traslúcida luz entre las livianas nubes de otoño que entretejen mi corazón, un horizonte de verdes devenires mútuos entrelazados"
El segundo, burocrático;
"Astrid, he recibido tu mensaje; determinados pasajes de su contenido me han interesado. Queda resolución posterior al efecto, pendiente de un análisis más pormenorizado.Te trazo comunicación en breve lapso·"
El tercero, evasivo:
"Tu mensaje llegó mientras esperaba ser atendido en un restaurante mexicano del centro de la ciudad; a pesar de ser Lunes, registra un aforo considerable. Hacía mucho tiempo que no comía en un restaurante de estas características"
El cuarto, críptico.
"Tu mensaje ha ignitado una vía de posible exploración epifenomenológica entre nuestros respectivos focos dimanantes de afectos; razonablemente, podrían darse procesos de fusión entre ellos, aunque en postrer estadio, queda tal resolución al albur de instrospecciones posteriores sujetas a mesurabilidades gradativas varias"
El quinto anestesiante;
" Tu mensaje, bueno, no deseo que pienses que no me ha gustado; desde luego que sí; me ha parecido sincero y hermoso; me ha claramente conmovido y me ha conducido al acto al pensamiento sostenido contigo como inamovible epicentro; sabía que podia darse algo en ese sentido de interés desde tu hacia mí pero no sabía que estuviese tan asentado ni con tal solidez en fundamentos; por mi parte, percibo con nitidez que algo hierve; pero no sé precisar aún en qué intensidad (es alta, con toda probabilidad) ni sobre todo en qué dirección señala; mejor dicho, sé que apunta a determinado escenario (tu y yo cuchicheándonos) pero lo que no estoy todavía ni en disposición ni en posibilidades de aseverar es si ese sentido de la marcha ya tomado, es irreversible, lo cual sería condición exigible innegociable para poner, con garantías de éxito, en marcha todo el engranaje de mutuas implicaciones sentimentales subsiguiente. Necesitaría auscultarme unas porciones de tiempo suplementarias,
que desde aquí me arrogo con tu permiso, la libertad de autoconcederme a fin de poderte transmitir una respuesta que no presentara ninguna, o casi ninguna, arista de claroscuros"
El sexto cobarde:
"Astrid he recibido un mensaje tuyo, pero para mi gran desconsuelo, no lo he podido abrir; mi móvil funciona mal desde ayer, cuando le sobrevino un lastimoso percance; me lo dejé la noche anterior por descuido debajo de la almohada y al despertarme y desplazar un brazo para desperezarme,lo lancé con violencia, hacia el balcón que al ser verano, reposaba abierto; el móvil atravesó el marco rectangular de la pared abierta y se precipitó al vacío post-balcón; lo tuve que ir a rescatar, en torpe correr de batín y zapatillas, del centro de la calle; unos segundos antes de asirlo, con todo, conmigo ya casi bajando el bordillo de la acera, pasó el furgón del panadero a toda velocidad y con la rueda delantera izquierda lo mandó hacia la puerta de mi vecino, el de la barba cana, que en ese preciso instante abría la puerta de su casa; el móvil que venía impulsado con gran fuerza por el impacto de la rueda de la furgoneta del panadero, rebotó de lleno en la puerta inmersa en pleno proceso de abertura, lo cual generó a su vez, un efecto raqueta, que lo aplastó contra la tapia del jardín del vecino mío delantero, el jubilado que trabajaba en telégrafos. Cuando me acerqué a recogerlo, yacía el móvil hecho astillas, eviscerado, con la tarjeta SIM colgando deforme y aferrada al esqueleto del aparato por un flacucho hilo color cobre. Lo daba por irremisiblemente perdido, pero justo cuando iba a depositarlo en el contenedor de residuos electrónicos, observé que la pantalla emitía algún destello intermitente; sorprendido por ese hálito de vida en un útil al que ya había dado la extremaunción, reintroduje a presión las partes que habían quedado fuera en su interior y la pantalla se encendió al completo con normalidad y con el habitual acompañamiento de clarines de la sintonía de inicio; entonces efectué una llamada de comprobación y recibí una respuesta de lo más convencional del otro lado. Parecía operar perfectamente, así que decidí que mientras no ultimaba planes para la compra de uno nuevo, seguiría usándolo. Como te he dicho, pensaba que funcionaba con precisión en todos los campos; pero esto fue hasta recibir tu mensaje; porqué, para mi desdicha, me he visto impotente para poderlo abrir y por tanto ignoro que me querías transmitir; aunque (Qué otra cosa pudiera ser sino?) supongo que el mensaje venía a cuento por lo del libro que te dejé,no? Que ya pasan dos semanas de la fecha tope en que te comprometiste a devolvérmelo; bueno, insisto en que no debes preocuparte por eso; ya te dije que hasta Navidades había margen. Ah, y por la llegada de este mensaje tampoco te preocupes; lo recibirás seguro; porqué con el incidente de ayer por la mañana se dañó la capacidad del móvil para recibir mensajes; pero, en cambio, la de enviar escritos sigue intacta; lo sé porqué esta tarde mandé unos cuantos, y de todos he tenido acuse de recibo (por otras vías naturalmente que la del mensaje, porqué como te he dicho ha sido sólo hace unos minutos y a consecuencia de tu inleído mensaje que he descubierto apesadumbrado que no los acoge; bueno,sí que los acoge pero no los puede abrir). No te molestes por tanto en mandarme ninguno más hasta que tenga el móvil nuevo.Y esto será dentro de más o menos, 12 semanas según me han dicho en la tienda; porqué el modelo que quiero lo importan de las Islas Caimán y sólo hay un buque correo cada 12 semanas; además ahora empieza la época de huracanes, e incluso puede que sean más las semanas que precise el carguero, con mi móvil nuevo ya apto para leer tus mensajes, para llegar "

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