/14/
Volcado así en intentar componer un texto dotado de enviabilidad, recobré el decimotercermensaje en la primera estribación en que que lo había dejado:
"Astrid el contenido de tu mensaje me ha cautivado; y gustado. No voy a recusar la idea de que ya tal vez intuyera algo; estaba sobre la pista de la posible elaboración de un mensaje de estas características; sobretodo a partir del último sábado en que compartimos tanto minutaje juntos. Hasta ese día, la verdad es que habíamos hablado poco y apenas si teníamos concepto el uno del otro. Y cuando se parte de una posición de tan escaso en común y de pronto se ve uno amalgamado con las horas y con su delicioso fluir y lo comparte con otra persona que hasta ese momento era poco menos que una simple diapositiva en los archivos de la memoria, y esta persona también decide compartir todo y fundirse con las horas y con su delicioso fluír, y cede toda esta argamasa íntima en bloque al espacio de la otra persona, que a su vez la recoge y se la devuelve fundida con la suya, esto no es otra cosa que una revelación. Eso, eso en mayúsculas, nos sucedió el sábado. Ibamos evolucionando, te acuerdas? De espaldas el uno con el otro, tan de espaldas que ni nos veíamos; y de pronto notamos un golpe seco en el espinazo, nos giramos ambos algo molestos por el contacto y nos vimos; y por primera vez, y ni que fuese a consecuencia de ese fortuito choque de espaldas, nos miramos de frente, mi nervio óptico en tu nervio óptico y el tuyo en el mío; y te acuerdas? Qué gracia incrédula me provoca ahora; al primer momento, cuando nos giramos y yo ví que eras tú y tú viste que era yo, leí en tu rostro una expresión de fastidio; y estoy seguro de que yo torcí también el gesto en ademán de disgusto, porqué hasta ese día, hasta ese momento, tu presencia cerca de mí me resultaba prescindible, cuando no cargante; y estoy persuadido que tú también experimentabas algo similar; y que captaste al acto (me cuesta tanto disimular el desagrado) que lo del golpe había sido lo de menos; que lo que me había molestado es que eso diera pie a tener que intercambiar unos instantes contigo. Sí,estoy seguro de que lo captaste; por un momento yo pensé e intuyo que tu cerebro fue atravesado por un haz parecido. "Oh, no; el ente este; a ver si puedo disculparme con un mínimo de educación como para que me dispense el golpe, pero a la vez, a ver si puedo lograr hacerlo con suficiente hosquedad como para que no se le ocurra ofrecerme conversación de ningún tipo; no soportaría tener que invertir un minuto de tiempo en manufactar frases con este pergeño " Algo así pasó por la cabeza de los dos por unas fracciones, no me lo niegues. Pero luego, te acuerdas? Fue maravilloso, completamente inexplicable, pero pasada esta turbulencia inicial, y ofrecidas con cara de palmo las excusas pertinentes en dual "Oh, perdona; estabas ahí? No te había visto" ninguno de los dos podía apartar la vista del otro; tu mirada prorrumpió en la mía y la mía en la tuya; y ambos, siguiendo la sacudida de la vista, nos giramos del todo para visualizarnos por vez primera, franca y por entero; y como al vapor de un incienso mágico tu rostro empezó a desentumedecerse, a perder su rigidez, su aspereza de expresión hacia mí; empezó a metamorfearse hacia el color y el brillo y de las líneas de su tersura deífica, emanó una sonrisa progresiva y envolvente que deshizo en un instante, como la punta de una afilada aguja irrumpiendo en una pompa de jabón, todo el acúmulo de incomunicación e indiferencia que llevábamos edificado desde quién sabe cuando. Te acuerdas de cuánto tiempo pasamos así los dos, mirándonos a pupila abierta, ajenos al entorno, a la gente que nos circunvalaba, ajenos a nuestra historia de desencuentro y mutua invisibilidad, los dos clavados enfrente el uno del otro, con las retinas al máximo de su potencial captante, puesta la una en la faz del otro, completamente mudos y sin poder dejar de palparnos con los ojos ? Seguramente para un reloj se trataría de unos segundos, pero para nosotros, aquella mirada infinita equivalió a una caricia que se prolongara durante una noche de estrellas sin fin; fue como destilar toda la sensibilidad y todo el lirismo de un concentrado de antologías poéticas en un sólo gesto visual; como contactar de viva faz con los más recónditos mecanismos de pulsión vital que se esconden detrás de los movimientos de los cuerpos celestes; como darse de bruces con la cara más intallada, más impoluta de la verdad....Así me sentí el sábado después de esa mirada que nos prodigamos durante esos breves, inexplicables y cósmicos segundos; por eso entenderás que te haya dicho que fue una revelación; porqué tuvo toda su fuerza arrebatadora y toda su conmovedora capacidad para forjar acontecimientos inesperados, surgidos en un segundo de la nada, y de imposible ya futura insoslayabilidad. Y después de esa mirada que hizo temblar a los cielos, qué íbamos a hacer sino no dejarnos ya ni un solo segundo? Acaso, después de eso, somos dueños de algo en relación a los dos? Acaso nuestra voluntad puede alegar algo? De verdad podemos pensar que nuestro futuro no está ya trazado hasta el último día y que aún lo podemos ir delineando a los impulsos de nuestro deseo ? Imaginar patosamente que aún poseemos una mínima autonomía en capacidad de resolución? ..Creo que nada de eso es ya posible y que nuestro destino, en indisoluble común, quedó sellado en esa mirada que trascendió milenios. Por eso he estado toda la semana pensando a cada momento en ti y he estado sintiendo de algún modo ignoto pero vivísimo, que a ti te estaba pasando lo mismo y que tu pensamiento se envolaba hacia el mío y que el mío alzaba el vuelo buscando el tuyo y que ambos contactaban en algún punto y que los dos lo notábamos y eso nos imbuía de sosiego y de rebosante serenidad; porqué en cierto modo, estábamos ya en contacto; el uno al lado del otro, ni que fuera en pensamiento. Y por eso, Astrid, y sin un átomo de intención vanagloriante, tu mensaje no me ha sorprendido; era una simple cuestión de tiempo; sería hoy? Podía haber sido ayer. Mañana? Dentro de dos días?,,El cuando era de verdad, lo de menos; ambos sabíamos que se iba a producir un mensaje así; como también es lo de menos que hayas sido tú quien lo haya enviado; podía haber sido yo ; de hecho esta tarde tenía intención de redactarte algo calcado a lo que tú me has mandado, pero he tenido que acercarme a un hospital a hacer una visita y por eso me ha sido inviable.Pero si no lo hacía hoy, lo habría hecho mañana; o esta misma noche. Eso también era cuestión menor; quién era el agente enviador; si tu o yo; nuestro destino está trazado por fuerzas celestes y oponerse o intentar aplazarlo es absurdo, una entera y estéril pérdida de energía y de tiempo. Así que ya puedes deducir mi mensaje en respuesta al tuyo: Astrid también tú a mí me gustas mucho y quiero pasar el resto de mis días al amparo de tus ojos ungidos de eternidad y de tu sonrisa que concentra en en ella el Sí más hermoso que se pueda ofrecer ante el altar del movimiento de la Vida perpetua. Quedamos dentro de una hora en la boca del Metro de Plaça Urquinaona? O lo dejamos para mañana y pasamos en soledad (siempre matizada porqué nuestros pensamientos surcan ya juntos) esta noche que será la última que durmamos solos, sin la compañía mútua en la que nos vamos a inundar a partir de mañana hasta el último de nuestros alientos? Espero tu respuesta . .. "
Iba a redactar la despedida cuando de nuevo unos pasos acercándose a mi mesa me arrellanaron otra vez a los perfiles de la realidad del restaurante; la camarera de los atemporales ojos azules venía hacía mi con un plato en las manos. La miré fugaz para que no me inmovilizara con su mirada de denso océano y volví al móvil; tuve tiempo de componer: "...Un prolongado beso".Luego seguí moviendo los dedos por el teclado, y de entre las diversas opciones de la parrilla seleccióné: " Guardar mensaje" . Apreté entonces en afirmativo la tecla central y mi mensaje número trece quedó almacenado junto a los otros doce previos a la espera de decidir cuál de ellos resolvía envíar. Tuve el tiempo justo de dejar el aparato encima de la mesa, cuando alzando la vista hacia esos dos magnéticos pálpitos azules, me desarboló la musicalidad insuperable de la voz de la chica, dirigiéndose a mí :
" Aquí el primer plato: los jalapeños"
"Astrid el contenido de tu mensaje me ha cautivado; y gustado. No voy a recusar la idea de que ya tal vez intuyera algo; estaba sobre la pista de la posible elaboración de un mensaje de estas características; sobretodo a partir del último sábado en que compartimos tanto minutaje juntos. Hasta ese día, la verdad es que habíamos hablado poco y apenas si teníamos concepto el uno del otro. Y cuando se parte de una posición de tan escaso en común y de pronto se ve uno amalgamado con las horas y con su delicioso fluir y lo comparte con otra persona que hasta ese momento era poco menos que una simple diapositiva en los archivos de la memoria, y esta persona también decide compartir todo y fundirse con las horas y con su delicioso fluír, y cede toda esta argamasa íntima en bloque al espacio de la otra persona, que a su vez la recoge y se la devuelve fundida con la suya, esto no es otra cosa que una revelación. Eso, eso en mayúsculas, nos sucedió el sábado. Ibamos evolucionando, te acuerdas? De espaldas el uno con el otro, tan de espaldas que ni nos veíamos; y de pronto notamos un golpe seco en el espinazo, nos giramos ambos algo molestos por el contacto y nos vimos; y por primera vez, y ni que fuese a consecuencia de ese fortuito choque de espaldas, nos miramos de frente, mi nervio óptico en tu nervio óptico y el tuyo en el mío; y te acuerdas? Qué gracia incrédula me provoca ahora; al primer momento, cuando nos giramos y yo ví que eras tú y tú viste que era yo, leí en tu rostro una expresión de fastidio; y estoy seguro de que yo torcí también el gesto en ademán de disgusto, porqué hasta ese día, hasta ese momento, tu presencia cerca de mí me resultaba prescindible, cuando no cargante; y estoy persuadido que tú también experimentabas algo similar; y que captaste al acto (me cuesta tanto disimular el desagrado) que lo del golpe había sido lo de menos; que lo que me había molestado es que eso diera pie a tener que intercambiar unos instantes contigo. Sí,estoy seguro de que lo captaste; por un momento yo pensé e intuyo que tu cerebro fue atravesado por un haz parecido. "Oh, no; el ente este; a ver si puedo disculparme con un mínimo de educación como para que me dispense el golpe, pero a la vez, a ver si puedo lograr hacerlo con suficiente hosquedad como para que no se le ocurra ofrecerme conversación de ningún tipo; no soportaría tener que invertir un minuto de tiempo en manufactar frases con este pergeño " Algo así pasó por la cabeza de los dos por unas fracciones, no me lo niegues. Pero luego, te acuerdas? Fue maravilloso, completamente inexplicable, pero pasada esta turbulencia inicial, y ofrecidas con cara de palmo las excusas pertinentes en dual "Oh, perdona; estabas ahí? No te había visto" ninguno de los dos podía apartar la vista del otro; tu mirada prorrumpió en la mía y la mía en la tuya; y ambos, siguiendo la sacudida de la vista, nos giramos del todo para visualizarnos por vez primera, franca y por entero; y como al vapor de un incienso mágico tu rostro empezó a desentumedecerse, a perder su rigidez, su aspereza de expresión hacia mí; empezó a metamorfearse hacia el color y el brillo y de las líneas de su tersura deífica, emanó una sonrisa progresiva y envolvente que deshizo en un instante, como la punta de una afilada aguja irrumpiendo en una pompa de jabón, todo el acúmulo de incomunicación e indiferencia que llevábamos edificado desde quién sabe cuando. Te acuerdas de cuánto tiempo pasamos así los dos, mirándonos a pupila abierta, ajenos al entorno, a la gente que nos circunvalaba, ajenos a nuestra historia de desencuentro y mutua invisibilidad, los dos clavados enfrente el uno del otro, con las retinas al máximo de su potencial captante, puesta la una en la faz del otro, completamente mudos y sin poder dejar de palparnos con los ojos ? Seguramente para un reloj se trataría de unos segundos, pero para nosotros, aquella mirada infinita equivalió a una caricia que se prolongara durante una noche de estrellas sin fin; fue como destilar toda la sensibilidad y todo el lirismo de un concentrado de antologías poéticas en un sólo gesto visual; como contactar de viva faz con los más recónditos mecanismos de pulsión vital que se esconden detrás de los movimientos de los cuerpos celestes; como darse de bruces con la cara más intallada, más impoluta de la verdad....Así me sentí el sábado después de esa mirada que nos prodigamos durante esos breves, inexplicables y cósmicos segundos; por eso entenderás que te haya dicho que fue una revelación; porqué tuvo toda su fuerza arrebatadora y toda su conmovedora capacidad para forjar acontecimientos inesperados, surgidos en un segundo de la nada, y de imposible ya futura insoslayabilidad. Y después de esa mirada que hizo temblar a los cielos, qué íbamos a hacer sino no dejarnos ya ni un solo segundo? Acaso, después de eso, somos dueños de algo en relación a los dos? Acaso nuestra voluntad puede alegar algo? De verdad podemos pensar que nuestro futuro no está ya trazado hasta el último día y que aún lo podemos ir delineando a los impulsos de nuestro deseo ? Imaginar patosamente que aún poseemos una mínima autonomía en capacidad de resolución? ..Creo que nada de eso es ya posible y que nuestro destino, en indisoluble común, quedó sellado en esa mirada que trascendió milenios. Por eso he estado toda la semana pensando a cada momento en ti y he estado sintiendo de algún modo ignoto pero vivísimo, que a ti te estaba pasando lo mismo y que tu pensamiento se envolaba hacia el mío y que el mío alzaba el vuelo buscando el tuyo y que ambos contactaban en algún punto y que los dos lo notábamos y eso nos imbuía de sosiego y de rebosante serenidad; porqué en cierto modo, estábamos ya en contacto; el uno al lado del otro, ni que fuera en pensamiento. Y por eso, Astrid, y sin un átomo de intención vanagloriante, tu mensaje no me ha sorprendido; era una simple cuestión de tiempo; sería hoy? Podía haber sido ayer. Mañana? Dentro de dos días?,,El cuando era de verdad, lo de menos; ambos sabíamos que se iba a producir un mensaje así; como también es lo de menos que hayas sido tú quien lo haya enviado; podía haber sido yo ; de hecho esta tarde tenía intención de redactarte algo calcado a lo que tú me has mandado, pero he tenido que acercarme a un hospital a hacer una visita y por eso me ha sido inviable.Pero si no lo hacía hoy, lo habría hecho mañana; o esta misma noche. Eso también era cuestión menor; quién era el agente enviador; si tu o yo; nuestro destino está trazado por fuerzas celestes y oponerse o intentar aplazarlo es absurdo, una entera y estéril pérdida de energía y de tiempo. Así que ya puedes deducir mi mensaje en respuesta al tuyo: Astrid también tú a mí me gustas mucho y quiero pasar el resto de mis días al amparo de tus ojos ungidos de eternidad y de tu sonrisa que concentra en en ella el Sí más hermoso que se pueda ofrecer ante el altar del movimiento de la Vida perpetua. Quedamos dentro de una hora en la boca del Metro de Plaça Urquinaona? O lo dejamos para mañana y pasamos en soledad (siempre matizada porqué nuestros pensamientos surcan ya juntos) esta noche que será la última que durmamos solos, sin la compañía mútua en la que nos vamos a inundar a partir de mañana hasta el último de nuestros alientos? Espero tu respuesta . .. "
Iba a redactar la despedida cuando de nuevo unos pasos acercándose a mi mesa me arrellanaron otra vez a los perfiles de la realidad del restaurante; la camarera de los atemporales ojos azules venía hacía mi con un plato en las manos. La miré fugaz para que no me inmovilizara con su mirada de denso océano y volví al móvil; tuve tiempo de componer: "...Un prolongado beso".Luego seguí moviendo los dedos por el teclado, y de entre las diversas opciones de la parrilla seleccióné: " Guardar mensaje" . Apreté entonces en afirmativo la tecla central y mi mensaje número trece quedó almacenado junto a los otros doce previos a la espera de decidir cuál de ellos resolvía envíar. Tuve el tiempo justo de dejar el aparato encima de la mesa, cuando alzando la vista hacia esos dos magnéticos pálpitos azules, me desarboló la musicalidad insuperable de la voz de la chica, dirigiéndose a mí :
" Aquí el primer plato: los jalapeños"

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio