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El contenido del mensaje me dejó aturdido; tobilloplantado, detenida en cortante mi expedición hacia la barra inferior, con el resquemor del jalapeño diluído por momentos y la vista fija en la pantalla del móvil, enfocando su emanante haz de luz mi rostro perplejo, tardé unos instantes en reaccionar; me sucedía lo mismo que cuando había recibido su primera comunicación en que se declaraba: no sabía exactamente qué hacer, ni a qué variedad de respuesta aproximarme, ni por qué tonalidad cromática de discurso decantarme, ni en qué intensidad decibélica emitir, así que seguí hincado en el suelo del comedor elevado, mirando aún con pupilas atónitas el texto petrificado en el visor del móvil, carentes por momentos mis articulaciones de motricidad, y con el ronroneo de la atemperada perorata en idioma escandinavo del hombre de frente rasurada a mis espaldas por único telón de fondo...Dejé que se disolvieran unos segundos en este letargo ahumado por la incredulidad y entonces, en brusco, con la sensación súbitamente punzante de que se me estaba soslayando algo irreparable de entre las manos, salí de la burbuja de pasmo en que me había situado y con dedo aún atenazado, oprimí la tecla verde del móvil que direccionaba llamada al remitente del mensaje que estuviera expuesto en ese momento en la pantalla; se hizo un sonido veloz y alámbrico de establecimiento de comunicación y al cabo de nada, mis tímpanos pudieron comprobar que tal como temía, Astrid había suscrito en acción lo que auguraba en el texto: " El número al cual está llamando no está disponible en este momento; si desea dejar un mensaje en el buzón de voz le rogamos que espere unos breves instantes hasta que oiga la señal " emitió una embotellada voz femenina que en ese instante, al erigirse en concreción de mi imposibilidad de acceder a comunicarme, se me apareció subversiva e indigerible; no me gustaba nada hablar a una cinta registrante, pero a pesar de ello y dada la plétora de sensaciones que Astrid me generaba en el miocardio, compartidamente con las de la chica con quién debía encontrarme un poco más tarde y con las de la camarera de los ojos salpicaduras del mar Egeo del restaurante que acababa de descubrir, decidí depositar mensaje y mientras aguardaba la señal de conexión del búzón, enhebré mentalmente las primeras líneas de la composición: " Astrid, no me gusta nada dejar mensajes grabados a un mecanismo anónimo y gélido; no lo hago más que en casos excepcionales, como ahora; de verdad, siento mucho haberme retrasado en responderte; te asiste toda la razón; y posiblemente más; si yo te hubiera mandado un mensaje como el tuyo habría esperado carcomido por los nervios la respuesta; y también cada minuto de demora me habría parecido un mundo y un trance amargo y cenagoso; créeme - proseguí leyendo en mi visor cerebral- que sí que he consumido tu mensaje, y un montón de veces además; me ha parecido impactante; por valiente y desentrañador y sincero y te aseguro que me ha afectado los órganos; tanto que, aunque sé que te podrá sonar a frase de matriz sardónica, te certifico que lo que me ha maniatado y privado de enviarte una respuesta inmediata ha sido la sísmica impresión que esas frases me han causado; no ha sido la indiferencia de lo cual trasluces estar casi convencida; nada de eso, por Juno, por Juno, por Juno; ha sido justamente lo contrario: la densidad de sensaciones, y lo penetrante de ellas sobre mi emotividad; tanto me ha conmocionado tu declaración que es como si hubiera derruido desde los cimientos todo el edificio de mi afectividad y lo hubiese dejado momentáneamente a cero, sumido en un caos informe y megatónico de escenario de precreación, de la noche de los tiempos; y de ese magma informe y borboteante de mi emotividad fundida por tus palabras, me han surgido escanciadas una miríada de respuestas, tantas y tan arremolinadas, la una encima de la otra, dentelleándose entre ellas por momentos, que se me ha hecho imprescindible dejar transcurrir unos minutos para que toda esa disolución caótica de afectos encontrados y borboteantes precipite y de ella emerja la respuesta destilada pura que es la que tenía previsto mandarte dentro de muy poco "...

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