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Mantuve el dedo en esta posición de contacto fijo con el ondulado de la croqueta unos instantes más, aunque sin efectuar ya presión. Entonces decidí desplazar la yema a pequeños palpos, a la manera de un delicado tocólogo, hacia el lado opuesto, por encima de las ondulaciones acolinadas del frito, hasta alcanzar los primeros contornos de la popa del jalapeño; en esta parte, la pared vertical del rebozado que encapsulaba el preparado por ese flanco sur, se mantenía intacta y, en elevada proporción, esto explicaba el porqué el conjunto de la superficie frita presentaba una solidez tan sostenida, flexible e irresquebrajable y porqué, en emanación, el tenedor se había auscultado inane para mandíbularse en él; era justamente desde este foco que cerraba el flanco oeste de la croqueta, y que presentaba nula manifestación de dendritas de grieta ninguna, desde donde se aspergía solidez al resto del producto. Pensé por un momento en volver a dotarme del tenedor y clavarlo en esa latitud donde el rebozado no sólo presentaba semejante porfía homogénea de formas sino que además éstas eran de analogía opuesta a las que acababa de inspeccionar en el otro flanco del cocinado; se trataba de una firmeza rígida, autobloqueada desde sus mismos cimientos ovoides, contornos desde los cuales se generaba una estructura inmovilizada e inmovilizante, que a la manera de la quietud de un yunque, habría tolerado sin renuencias la incisión limpia de las puntas tricórneas del tenedor. Pero en ese instante de dedo aplicado a la croqueta, el hacerme con el tenedor me pareció un trámite remoto, sacrificante y descatalogado. Me bastó presionar un poco hacia abajo, con la yema del índice, en el punto en el que intereseccionaban los centímetros finales de lo horizontal de la croqueta y los de la pared vertical taponadora en que se metaformoseaban luego, para que el jalapeño se elevara terso rígido y limpio, y quedara fijado en el centro del plato, a la manera de un atornasolado menhir untoso, de fuste algo ventrudo y entrañas harinosas, sobre las que mi vista elevada caía en un amplio plano contrapicado....

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