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Y en nada que el día estuvo ahí. Me vi vestirme impreciso y torpe y luego, mi imposibilidad de comer nada. Y los pies que me llevaban sin rozamientos, ingrávidos. Me vi mientras bajaba por la escalera, detenerme en el último rellano para darme la vuelta y mirar evocador hacia la puerta que acababa de dejar atrás; estaba convencido de que cuando volviera a pasar por ella, sería otra persona, un cúmulo-anatómico motriz de emociones realizadas. Me vi llegar a la escuela y sentarme ante el pupitre en una composición no del todo sentante, no del todo elevada; y mis ojos que se deslizaban a la esfera del reloj a cada nimio avance de la segundera. Recuerdo el cambio de clase. Breve y casi sin espacio a nada. Mis últimos sesenta minutos de clase, antes de aprovechar la desbandada en estampida de todos hacia el patio para subir al piso superior e ir al encuentro del aula de Raquel a la puerta de la cual, apoyada abstraída en el quicio de madera gris, solía tomarse su diminuto bocadillo de pan blando, envuelto en pliegues de papel metálico. Me vi haciendo abstracción de todo cuanto el profesor solfeaba ese día en esa hora en esa clase, donde todo lo que decía, me llegaba más astral que nunca... ¿ Quién podía concebir que ese ser que destilaba sin descanso un sinfín de frases huecas pudiera ser consciente de lo que hervía bajo mi rostro en silencio comatoso?.....En la zona inferior del pupitre, aprisionado entre dos carpetas, notaba el roce de las páginas comprimidas e intactas de un libro de texto, y unos centímetros más arriba, el silabeante contacto con la pieza de abertura de la cremalerra del estuche donde se amontonaban mis bolígrafos, casi siempre al nivel máximo de tinta, casi siempre con las puntas superiores erosionadas raídas. A veces desentumecía las piernas y al moverlas, notaba el friegue contra mi muslo del folio de los 20 plegado en uno de mis bolsillos del pantalón. Notarlo cada vez, me estremecía Ahí en esa rebanada de papel insignificante, se derramaba, vía Raquel, el encaje completo de mi organismo con el sentido último de las cosas...

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