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Me vi profundizar en el acercamiento, con el paso más al ralentí cada vez, a cada lapso con menos impulso, deshidratándose cada vez más, mi capacidad de decisión, cada vez con más penetrantes y agudizados deseos de irme pero sin capacidad de respuesta ni de sustraerme a la fuerza fatal de atracción que Raquel, como si de un agujero negro se tratase,ejercía sobre mí, con las dudas royéndome cada vez más en aluvión, a cada avance más desdibujado, cada vez siendo menos yo...Y ella en una distancia, que a mi me parecía ya al tocar, inminente, pero que ni por esas parecía advertida, ni en prevención, ni receptiva, ni dejaba de estar instalada en una demoledora indiferencia que me abría contínuos surcos en la circulación, aislada toda ella como en una burbuja dúctil y adosada, y de cuyo autista interior sólo parecían seguir formando parte en ese momento, su bocadillo diminuto de pan rectangulado y las baldosas del suelo adyacentes al frontal de sus pies, dónde salvando los breves lapsos de paréntesis para el desgaste del desayuno, seguía teniendo fija la mirada. El pasillo se eternizaba en la luz que caía en cascada a través del encadenamiento de las ventanas y en la inquietante quietud que sólo matizaban el trepidar vacilante de mis pasos sin chasquido. Me llegaba como una escena inédita ante cuyas delimitaciones no me adaptaba, el que solamente fuese posible precisar en ese espacio tan dilatado de superficie oblonga, tales dos únicos aportes de sonoridad: mis pasos, cada vez más tumefactos, y el ocasional crujido del papel metálico que envolvía el bocadillo de Raquel. Más allá de esto, el pasillo era silencio y el silencio era pasillo. Aún estando ella de perfil, y a pesar del estado de embotamiendo de sentidos en que me hallaba, de vez en cuando, y mientras me aproximaba inexorable, lograba distinguír el destelleo claro sus dos pupilas diáfanas y con vida propia, como un injerto de luz en la luz, atravesando la asombrosa vaharada de claridad que, desprendiéndose a través de las láminas de cristal de las ventanas, parecía querer polinizar todo, de emanaciones lumínicas..."

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