martes, 1 de febrero de 2011

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-Sí? me dijo, en su timbre, que a diferencia de todo su externo, no destacaba por nada especial.

Yo había a duras penas, logrado superar el fogonazo de deslumbre de su mirada de luz proyectándose directa y en picado en dirección a mí. Sus facciones esculpidas, de una estética de orogénesis, me miraban fijas, interrogativas. El corazón me latía como nunca antes había podido imaginar. Pensé que ni ante la misma presencia de Dios, mi turbación habría sido tan grande. ¿O es que tal vez había de Dios en los injertos de esa belleza de otra cosmología? ...Logré levantar mi mano, con el folio arrugado de los 2o poemas, y se lo aproximé. Me inserí en mí y porfié por trazar un recorrido verbal mínimamente reseguible.

-Raquel,,,,esto es para ti...Lo he escrito para ti.....es tuyo,,,, te pertenece...- le dije mientras mi mano se elevaba una poca trayectoria leve más, ofreciéndole expedito el folio de los 20, donde mi entero yo viajaba comprimido.

Y entonces sobrevino. El rostro hasta ese momento apático e indiferente de Raquel se trasmudó en una expresión dura, hastiada, purulenta en picos de rabia, agresiva y fuera de sí. Me arrancó violentamente el papel con los 20 donde todo yo viajaba y sin leer una sola sílaba , lo despedazó delante de mí en mil trozos que, para mi horror, envió luego en un furibundo gesto de brazo, hacia arriba, como si por un instante, quisiera horadar el techo con ellos . Las fracciones del folio, se elevaron un momento, pero enseguida se pararon en el aire y empezaron a descender, como una lluvia de confetti amargos, en todas direcciones, en torno a mí. Y a pesar de su ingravidez, noté como se me llenaban los cabellos, los hombros, los labios, de los restos de ese folio devastado y hecho mil añicos, con mis tejidos volando desangrándose, inseridos en cada uno de ellos....

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