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Me vi acercarme más y superar una aglomeración lineal de baldosas suplementaria. Ya Raquel estaba perfectamente recortada en su asombroso perfil, con la luz del pasillo que todo lo envolvía,dorándole sus amplias bocanadas de pelo castaño cayéndole, tirabuzonadamente, como una resplandeciente cascada capilar bruñida con las últimas lluvias. Su mirada seguía posada con fijeza en el suelo, y mi avanzar agonizaba ante esa indiferencia que nada, ni la inminencia ya colindante de mis pasos con su estatismo, lograba extraer del silencio. Tragando saliva a intervalos cada vez más seguidos, apuré mis últimos avances, mientras con mano temblorosa extraía del bolsillo derecho el folio con los 20, donde yo por entero, viajaba al albur. Me ubicaba ya tan cercano a Raquel, que la levísima penetración de la comisura de los labios en sus mejillas tostadas , tomaba perfectos rasgos de distingo. La avistaba a un suspiro, a una baldosa, a media sílaba de distancia. El corazón me latía tan sobrexcitado que sus pálpitos soterrados tomaban el pasillo y se sobreponían, acallando la sonoridad de mis mortecinos pasos siempre diluyéndose. Cuando ya casi mi rodilla miniflexionada para un último progreso, iba a topar con su increíble flanco anatómico en perfil, detuve el paso y balbuceé en un cartílago finísimo y apenas perceptible de voz...
-Raquel,,,
-Raquel,,,

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