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La ira de Raquel y su diluvio de frases agresivas al contrario de lo que yo, desde el fondo de la caverna de turbación, deseaba, no se deslabazó ante la irrupción del contigente de alumnos que afluían a través de la puerta del fondo del pasillo, atraídos por la hiriente morbosidad de la escena. Al contrario. Parecía que su delirante indignación estaba instalada en las crestas de un crescendo sin fin, y que la presencia de medio instituto ahí congregándose, no le alcanzaba sino de acicate para declamar más y más virulentamente. Era como si me estuviera usando a mí de pretexto para ajustar cuentas con media humanidad.
-No quiero que me escribas más, ¿me entiendes? No quiero tener que leer ninguno más de tus ridículos poemas; ¿te crees que no me llegó la carta con ellos?? Pensaste quizá que fue un error de correos, que no me la habían dado y que era por ello por lo que no telefoneaba al número que me ponías debajo? Seguro que fue eso lo que pensaste!
Yo seguía en zozobra. Las frases de Raquel me estaban haciendo blanco por doquier, como puntas de alfileres untadas con curare, que una vez introducidas, vertían su alevoso contenido de toxinas a mi riego sanguíneo y de allí se expandían, una vez y otra, con la emisión de cada frase nueva. Sentía que el pulso se me incrementaba hasta límites jamás experimentados y que un rubor abrasador de canícula me calcinaba las mejillas. Y a las acometidas cornamentales en forma de frases de Raquel, se solapaban ahora pérfidos,los comentarios que a mis espaldas, lanzaban regodeados, los amontonamientos de alumnos que acababan de llegar atraídos por el aroma a carnaza humeante. Y Raquel no se detenía.
-Pues claro que recibí la carta con tus poemas! Pero sólo leí el primero, te enteras? Que casi me desmayo de lo malo que era. No había leído nunca algo tan cursi...
Al decir esto una cascada de risotadas atronaron a mis espaldas. Era lo que me faltaba.
- Pero eso es lo de menos, que aunque hubiera sido el mejor poema del mundo, me hubieses caído igual de fatal. Porque lo que me mata de verdad es que me metas en tus escritos, en tu vida, en tus historias....¿Quién te ha dado permiso para hacerlo, si puede saberse, eh? ¿Quién? ¿Quién te ha dicho que yo quiero que me dediques nada? ¿Te he dicho yo que quiero que me llames " luz de mi noche" o " morada de mis anhelos" y metas mi nombre en un puto escrito de los tuyos? ¿Pero quién te crees que eres tú para colocarme en el centro de tu vida sin que yo te lo haya pedido? ¿Qué os creéis que sóis los tíos para tomarme como si fuera una mascota y meterme en vuestros rollos? ¿Os he invocado para que lo hagáis? ¿Os he dicho que soy vuestra, que me toméis y que quiero formar parte de vuestra vida? ¿Os he dicho alguna vez algo así? ¿Que quiero que me dediquéis nada? ¿Que me muero por que me digáis que tengo los ojos más hermosos del mundo???Entonces, ¿Por qué lo haces??
-No quiero que me escribas más, ¿me entiendes? No quiero tener que leer ninguno más de tus ridículos poemas; ¿te crees que no me llegó la carta con ellos?? Pensaste quizá que fue un error de correos, que no me la habían dado y que era por ello por lo que no telefoneaba al número que me ponías debajo? Seguro que fue eso lo que pensaste!
Yo seguía en zozobra. Las frases de Raquel me estaban haciendo blanco por doquier, como puntas de alfileres untadas con curare, que una vez introducidas, vertían su alevoso contenido de toxinas a mi riego sanguíneo y de allí se expandían, una vez y otra, con la emisión de cada frase nueva. Sentía que el pulso se me incrementaba hasta límites jamás experimentados y que un rubor abrasador de canícula me calcinaba las mejillas. Y a las acometidas cornamentales en forma de frases de Raquel, se solapaban ahora pérfidos,los comentarios que a mis espaldas, lanzaban regodeados, los amontonamientos de alumnos que acababan de llegar atraídos por el aroma a carnaza humeante. Y Raquel no se detenía.
-Pues claro que recibí la carta con tus poemas! Pero sólo leí el primero, te enteras? Que casi me desmayo de lo malo que era. No había leído nunca algo tan cursi...
Al decir esto una cascada de risotadas atronaron a mis espaldas. Era lo que me faltaba.
- Pero eso es lo de menos, que aunque hubiera sido el mejor poema del mundo, me hubieses caído igual de fatal. Porque lo que me mata de verdad es que me metas en tus escritos, en tu vida, en tus historias....¿Quién te ha dado permiso para hacerlo, si puede saberse, eh? ¿Quién? ¿Quién te ha dicho que yo quiero que me dediques nada? ¿Te he dicho yo que quiero que me llames " luz de mi noche" o " morada de mis anhelos" y metas mi nombre en un puto escrito de los tuyos? ¿Pero quién te crees que eres tú para colocarme en el centro de tu vida sin que yo te lo haya pedido? ¿Qué os creéis que sóis los tíos para tomarme como si fuera una mascota y meterme en vuestros rollos? ¿Os he invocado para que lo hagáis? ¿Os he dicho que soy vuestra, que me toméis y que quiero formar parte de vuestra vida? ¿Os he dicho alguna vez algo así? ¿Que quiero que me dediquéis nada? ¿Que me muero por que me digáis que tengo los ojos más hermosos del mundo???Entonces, ¿Por qué lo haces??
