jueves, 17 de febrero de 2011

126

La ira de Raquel y su diluvio de frases agresivas al contrario de lo que yo, desde el fondo de la caverna de turbación, deseaba, no se deslabazó ante la irrupción del contigente de alumnos que afluían a través de la puerta del fondo del pasillo, atraídos por la hiriente morbosidad de la escena. Al contrario. Parecía que su delirante indignación estaba instalada en las crestas de un crescendo sin fin, y que la presencia de medio instituto ahí congregándose, no le alcanzaba sino de acicate para declamar más y más virulentamente. Era como si me estuviera usando a mí de pretexto para ajustar cuentas con media humanidad.


-No quiero que me escribas más, ¿me entiendes? No quiero tener que leer ninguno más de tus ridículos poemas; ¿te crees que no me llegó la carta con ellos?? Pensaste quizá que fue un error de correos, que no me la habían dado y que era por ello por lo que no telefoneaba al número que me ponías debajo? Seguro que fue eso lo que pensaste!


Yo seguía en zozobra. Las frases de Raquel me estaban haciendo blanco por doquier, como puntas de alfileres untadas con curare, que una vez introducidas, vertían su alevoso contenido de toxinas a mi riego sanguíneo y de allí se expandían, una vez y otra, con la emisión de cada frase nueva. Sentía que el pulso se me incrementaba hasta límites jamás experimentados y que un rubor abrasador de canícula me calcinaba las mejillas. Y a las acometidas cornamentales en forma de frases de Raquel, se solapaban ahora pérfidos,los comentarios que a mis espaldas, lanzaban regodeados, los amontonamientos de alumnos que acababan de llegar atraídos por el aroma a carnaza humeante. Y Raquel no se detenía.

-Pues claro que recibí la carta con tus poemas! Pero sólo leí el primero, te enteras? Que casi me desmayo de lo malo que era. No había leído nunca algo tan cursi...

Al decir esto una cascada de risotadas atronaron a mis espaldas. Era lo que me faltaba.

- Pero eso es lo de menos, que aunque hubiera sido el mejor poema del mundo, me hubieses caído igual de fatal. Porque lo que me mata de verdad es que me metas en tus escritos, en tu vida, en tus historias....¿Quién te ha dado permiso para hacerlo, si puede saberse, eh? ¿Quién? ¿Quién te ha dicho que yo quiero que me dediques nada? ¿Te he dicho yo que quiero que me llames " luz de mi noche" o " morada de mis anhelos" y metas mi nombre en un puto escrito de los tuyos? ¿Pero quién te crees que eres tú para colocarme en el centro de tu vida sin que yo te lo haya pedido? ¿Qué os creéis que sóis los tíos para tomarme como si fuera una mascota y meterme en vuestros rollos? ¿Os he invocado para que lo hagáis? ¿Os he dicho que soy vuestra, que me toméis y que quiero formar parte de vuestra vida? ¿Os he dicho alguna vez algo así? ¿Que quiero que me dediquéis nada? ¿Que me muero por que me digáis que tengo los ojos más hermosos del mundo???Entonces, ¿Por qué lo haces??

martes, 15 de febrero de 2011

/125/

-Pero Raquel,,,,,-logré enhebrarle con un raquítico alambre de voz. Mi turbación iba en un aumento desatajado al compás de unos borbotones cada vez más densos y virulentos; me sentía colapsado, y notaba como en la junción intermedia de mis piernas, los resortes sostenidores friccionaban ruidosamente y empezaban a ceder. Me estaba encongiendo. Aún en ese estado, injerté mis palabras con un deje de intención aplacadora hacia Raquel y hacia su reacción furibunda y cruenta. Pero no sólo no logré mitigar nada, sino que mis palabras parecieron actuar de espoleta para un incremento de la combustión de su ira vulpina atrapada y enfurecida.

-No me llames Raquel! No uses mi nombre, no te conozco de nada, de nada, y no quiero hacerlo por nada, me entiendes? Por nada...Deja de seguirme, de espiarme, de observarme,,no te soporto! Te piensas que no me he dado cuenta de que lo haces? Pero por quien me tomas? Miles de veces te he visto! Deja de perseguirme, de estarme al acecho.... ¿Qué te crees? ¿Que no me he dado cuenta cuando salgo del gimnasio, que estás ahí todo agazapado entre esos matorrales de delante espiándome??? O por las noches y hasta de madrugada pasando una y mil veces por debajo de la ventana de mi cuarto haciéndote el disimulado? Eres un cafre, un cafre baboso, como todos los tíos!

Por un instante quise darme la vuelta, y huir a toda velocidad de aquel varapalo sanguinolento que me estaba ulcerando por cada lámina de cuerpo. Pero era tan brutal la que me caía encima, que me derrumbé y quedé petrificado como una estatua abatida, a medio metro de la Raquel fuera de sí y encarnizándose. Al mismo tiempo, escuché con horror como al fondo del pasillo la puerta de acceso se empezaba a abrir y cientos de sonidos de pasos y de voces de alumnos atronaron cada vez más fuerte en dirección hacia dónde Raquel y yo estábamos. Los gritos debían haber traspasado las ventanas, llegado al patio, y atraído como carnaza untada de vapores hipnóticos de morbosidad a todos los que estaban en tumulto jugando en él. La lapidación verbal se había convertido en espectáculo. Noté como dos lumbares se me fundían en una de sola y me encogí más....

domingo, 13 de febrero de 2011

/124/

-Pero, pero Raquel, era para ti, lo escribí para ti....-logré balbucear con la mirada perdida, en medio de la aprisionante turbación que se expandía, como una reacción de fisión de atómo, por todo yo. Me superaba la situación de un modo insalvable. El destilado esencia pura de yo mismo que viajaba en el papel de los 20, descuartizado en mil porciones ante mis ojos, por las manos súbitamente venosas de rabia de la persona a la que había dedicado el pensamiento completo de mis últimos seis meses...Era demoledor. Los ojos de Raquel me miraban aún fijos, tomados por la ira. Me di cuenta que todavía en ese estado de furibundia desatada, conservaban intacta la belleza cromática que los inyectaba de luz y que los hacían parecer de otro sistema solar... Y entonces, de súbito, como si lo que acababa de hacer no fuera suficiente, me empezó a gritar y su voz sin ningún destello hasta ese momento, comenzó a apoderarse de la extensión alargada del pasillo en silencio.

-Déjame me oyes? Déjame! Estoy harta de que me sigas, de verte siempre rondándome por todas partes. ¿No te enteras? Déjame ! Los tíos sóis lo peor, lo peor. No os soporto. ¿ Pero que os he hecho yo para que me estéis amargando la vida de esta manera? ¿ Pero es que no váis a dejar nunca de acosarme? ¿No me vais a dejar ni un sólo día de mi vida en paz???...

Yo no daba crédito a lo que me estaba cayendo encima. La voz de Raquel se había transformado en un chorro incontenible de improperios que impactaban inmisericordes sobre mi cada vez más achatada altura, y sentía como las desgarradoras terminaciones fónicas de su timbre inimaginablemente áspero y reprobador, penetraban, como una hidra pustulenta por mis poros, filtrándose a través de los restos esparcidos del folio de los 20 hecho añicos, que seguían, como unas teselas inconexas de derrota tras la lluvia, poblándome adheridas, los brazos,los cabellos, los hombros...

martes, 1 de febrero de 2011

/123/

-Sí? me dijo, en su timbre, que a diferencia de todo su externo, no destacaba por nada especial.

Yo había a duras penas, logrado superar el fogonazo de deslumbre de su mirada de luz proyectándose directa y en picado en dirección a mí. Sus facciones esculpidas, de una estética de orogénesis, me miraban fijas, interrogativas. El corazón me latía como nunca antes había podido imaginar. Pensé que ni ante la misma presencia de Dios, mi turbación habría sido tan grande. ¿O es que tal vez había de Dios en los injertos de esa belleza de otra cosmología? ...Logré levantar mi mano, con el folio arrugado de los 2o poemas, y se lo aproximé. Me inserí en mí y porfié por trazar un recorrido verbal mínimamente reseguible.

-Raquel,,,,esto es para ti...Lo he escrito para ti.....es tuyo,,,, te pertenece...- le dije mientras mi mano se elevaba una poca trayectoria leve más, ofreciéndole expedito el folio de los 20, donde mi entero yo viajaba comprimido.

Y entonces sobrevino. El rostro hasta ese momento apático e indiferente de Raquel se trasmudó en una expresión dura, hastiada, purulenta en picos de rabia, agresiva y fuera de sí. Me arrancó violentamente el papel con los 20 donde todo yo viajaba y sin leer una sola sílaba , lo despedazó delante de mí en mil trozos que, para mi horror, envió luego en un furibundo gesto de brazo, hacia arriba, como si por un instante, quisiera horadar el techo con ellos . Las fracciones del folio, se elevaron un momento, pero enseguida se pararon en el aire y empezaron a descender, como una lluvia de confetti amargos, en todas direcciones, en torno a mí. Y a pesar de su ingravidez, noté como se me llenaban los cabellos, los hombros, los labios, de los restos de ese folio devastado y hecho mil añicos, con mis tejidos volando desangrándose, inseridos en cada uno de ellos....