martes, 31 de agosto de 2010
Y bueno, pues la verdad es que Rran el tsetsé era un plastas pero que ni creado en un cultivo de laboratorio o de taller o algo, que parecía un engranaje sin el mínimo fallo, de la pesadez y el aburrimiento. Y bueno, quizá fue por ello que nos pasamos con él con los apodos y tal, que podía ser que fuera nuestra venganza encriptada por esas clases tan coñazos que nos endilgaba dos veces por semana.. Pero de todos modos, no sé qué decirte, porqué mas que otra cosa, me da que los apodos surgieron de una manera casual, sin proponérnoslo ni proponérnoslos, que se dio todo eso como una coz al aire del puro azar... Que de hecho lo de Tsetsé salió por lo del chico ese que se tragaba todo cuánto programa de animales veía y llevaba desde hacía la tira, acumulada una carga de miles de términos animalógicos metidos dentro que le tenían que salir por algún sitio, y lo del Rran con su estilo soporífero de relacionarse con la creación y el cosmos, se lo puso a cigoto... Y bueno, lo de " elíptico " en relación a su calva, surgió por eso que te he dicho, de que nos flipó la palabra " elipsis " ahí colocada en medio de una de sus frases-huevo, que nos hizo sin saber muy bien porqué, cantidad de gracia y nos dio por una reacción en cadena de descojonarnos con ella, y apoderarnos de la palabra y hacerla nuestra y ponerla y quererla encajar en todo momento, con esas tonterías tan típicas de cuándo no eres más que un mocoso, al margen, como ya te he dicho, de que la situación donde decíamos " eliptico " se ajustara o no a su significado, que eso ya te he dicho que nos era igual y nos importaba pero que una curcubitácea. Y bueno, luego me acuerdo también que un día, casi al terminar el curso, con el tiempo ya tope veraniego y tal, teníamos clase con el Tsetsé, como todos los miércoles, y el tío así que entró se colocó de espaldas a nosotros y empezó a anotar en la pizarra sus fórmulas de Física y todos esas historias raras que siempre se traía entre manos y bueno, todo eso pasaba justo sobre mediodía,porqué la clase empezaba a las 12 y el Rran a pesar de que una vez ya en clase miraba a cada momento tope angustiado el reloj, que se notaba que daba la clase pero que tope forzado o algo, pues era de un puntual máximo,y ese día fue idéntico, y encima pues que hacía un tiempo de verano pero que ya total, que habia entrado el bochorno de golpe, con un sol de esos duros cayendo e iluminando todo lo colocado debajo. Y bueno, no sé si te acordarás, pero la Wolframio daba, por el lado que quedaba a la derecha cuándo uno entraba, al Rutenio, ese patio en forma de uve roída que quedaba como apartado de todo el cole, medio olvidado del mundo y que con las semanas, sobretodo a partir de marzo o así, iba poniéndose cada vez más cutre, todo lleno de matojos secos y tal, porqué el jardinero pasaba de acercarse ahí, que se preocupaba sólo por las flores y plantas y esos rollos que quedaban en la entrada principal y que veía más gente, pero el Rutenio como quedaba en la otra punta seccionado de todo, le daba totalmente igual, que imagino que durante el verano le pasaba él o quien fuera el cortacésped o una azada o algo, porqué el primer dia de curso siempre estaba presentable, todo rasurado y rollos así, pero ahí se acababa todo, que durante el resto de curso nadie se preocupaba de ese patio en forma de uve roída perdido al lado de la Wolframio, y bueno, la verdad es que a finales de curso parecía un solar abandonado, todo lleno de rastrojos amarillos y hojas y ramas caídas y caracoles de esos tan pequeños y pegajosos por todos lados.... Y bueno, pues lo que te decía, que la Wolframio daba por uno de sus lados ahí, y lo flipante era que lo hacía a través de unas ventanas inmensas, que es que era la clase toda por ese lado, pero nada más que una pura ventana, que se alargaba desde la estación de Metro esa de nuestras coñas de "Wolframio-inicio" hasta la parada última de " Wolframio-tabique-final", imagínate, lo que tenía que ser eso, con todo lo bestia que era de larga y alta la Wolframio, que ya te digo que por ahí no era más que una pura línea de cristal sin fin y sin apenas nada que no fuese eso, vidrio o cristal, que sólo diluía lo transparente, un esqueleto mínimo de hierro para que se sostuvieran todos los cacho kilos de vidrio que habían ahí metidos.. Que de verdad que era algo pero que super bestia, una obra de esas que se hacían antes, en el siglo XVIII o XIX, o yo que sé, cuando los obreros gananan medio céntimo al dia, o cuando fuera que viviera el químico ése que contruyó la escuela, que tenía que estar pero que a lo bruto nadando en dinero, que creo que tenía una cacho siderurgia en Filipinas o una historia de éstas, y que algo así tenía que haber, que ya te digo que sólo con el vidrio que habia ahí desparramado en toda ese lado de la Wolframio, podías construir yo que sé, un campanario transparente o una pirámide como esa que hay a la entrada de no sé qué museo o pavimentar de cristal el cole entero o algo, que era como una cascada de vidrio que hubiera caído de algún sitio y que se hubiera quedado ahi toda petrificada y tal, y que en verdad que era una lástima que algo tan molador tuviera unas vistas tan cutres, que daban por una parte o al Rutenio, el patio ése que con los días se ponía todo amarillo y lleno de rastrojos y hojas caídas y caracoles de esos pequeños y tal, o bien por su parte final a un trozo de pared de cemento aún más cutre, que era como el muro de un cuartel o algo, y que daba por el otro lado, a la carretera hacia Redós, esa tan estrecha y tan llena de baches y curvas y toda cubierta de hielo en invierno y demás rollos...."
martes, 24 de agosto de 2010
/85/
Así que ya te digo que para nada podía decirse que la calva del Rran, el profe ese de física que teníamos ese año en la Wolframio, fuera elíptica, pero eso a nosotros nos daba totalmente igual, que prescindíamos, que lo único que nos atraía era la palabra en sí, y que con eso bastaba, y que todo lo demás, si se ajustaba a la realidad o no, era algo de ningún orden de importancia....que vamos, estoy seguro que si la calva del Tsetsé en vez de ser redonda hubiera sido no sé, en forma de rombo, o de rectángulo, o un icosaedro con los bordes escapulados, hubiermos seguido diciendo que tenía una calva elíptica, que de lo que se trataba era de usar la palabra, que por vete a saber tú que chorrada de esas tan típicas de cuándo no eres más que un niñato, nos había hecho cantidad de gracia, pues cuántas más veces mejor, viniera o no viniera a cuento, y pasando totalmente de tener presente lo que era una elipsis y que forma geométrica representaba, que estoy seguro que por aquél entonces la mayoría de nosotros no teníamos ni idea, por mucho que nos lo hubiera explicado un día el Rran mismo en clase, y que de ahí surgió toda la coña, que sino en modo alguno....Pero que el Tsetsé explicara algo no era garantía de casi nada, que ya te digo que era de un tedioso pero que total, que a veces de tan coñazo no parecía un ser carnal, sino alguien mitológico, surgido de un abismo o de una fosa marina o proveniente del inframundo y al que Zeus o Apolo o Ganesha o quien fuera, le hubiera asignado el papel de representar la pesadez sobre la tierra...que de verdad que era para verlo y no creerlo, que el tío soltaba unas frases y unas explicaciones que parecían flagelos por lo abotargantes, explicara encima, lo que explicara, que eso daba igual, que hasta me acuerdo que cuando contaba sus viajes a París, donde iba muchas veces porque era un freakie de la pintura impresiva o postintelectiva o no sé qué rollos, parecía que en lugar de explicarte un viaje, te estuviera, no sé, recitando el inventario de tornillos de una cacho ferretería o así, que es que envolvía todo lo que hacía y decía en un tono tan bajo y deshidratado y falto de plasma, que era como si cada una de sus frases y de sus movimientos, llevaran una carga de cloroformo o algo, que se vaciaba en la Wolframio al primer contacto con el aire, y que se iba esparciendo a medida que su boca empezaba a ponerse en marcha y evacuaba esas explicaciones tan plastas...Y es que encima, hablaba de una manera tope rara, que sólo con ver como movía la boca ya te quedabas fósil en el pupitre, que no hablaba como hablamos todos, que vamos moviendo los labios a medida que vamos despidiendo las palabras, que el Tsetsé para nada, que ya te digo que tenía una manera de hablar pero que cantidad de extraña, como no he visto en la vida, que es que el tío para decir algo, parecía que necesitase estarse unos segundos mudo, como ausente del mundo, y entonces abría de golpe la boca y la dejaba quieta, inmovilizada un momento, así toda abierta que hasta se le veían los dientes del fondo todo medio verdes que tenía y tal, mientras del fondo de su garganta salía como un gruñido o algo, que duraba nada, como un segundo o así, y era sólo al acabar esto cuando soltaba la frase, toda en bloque, de una vez, que era como si hubiera puesto un huevo o algo, y luego, ya la frase dispersándose por la Wolframio, volvía a cerrar los labios y se quedaba de nuevo unos segundos sin decir nada, con la mirada perdida al fondo de la clase, todo concentrado en algo interior, como si estuviera fabricando otra frase y dándole los últimos retoques, encapsulándola o así, y al cabo volvía a abrir la boca y volvía a emitir su gruñido que duraba un segundo o similar, y al final soltaba otra frase-huevo, así toda de golpe, con su carga anestesiante, para después hecho esto, volver a cerrar los labios, y quedarse otra vez unos segundos sin decir nada, con esos ojos saltones que tenía enfocando quien sabe donde, para al cabo de nada volver a repetir la operación, y así una y otra vez durante sesenta minutos, imagínate lo coñazo que era, y que ya te digo que sólo por eso, por la manera cantidad de rara que tenía de expresarse, que era mucho más como si croase una rana toda llena de achaques y perezosa, que como si hablase una persona, y que recordaba al hacerlo, pero que cantidad, a un pez hastiado en su pecera que va, abriendo todo circularmente la boca, aspirando y expirando a grandes intervalos, pues sólo por eso ya podía considerarse al Rran como el ser más adormilante y aterradoramente plasta con el que jamás habíamos topado...."
jueves, 19 de agosto de 2010
/84/
Y bueno, me acuerdo que encima por aquél entonces, el Rran ya había empezado a quedarse calvo, y que cada vez que se ponía de espaldas para anotar alguna de sus fórmulas raras en la pizarra, se le veía ya la cacho calva que se le estaba abriendo en la coronilla, que era así, de forma super redonda y tal, y que parecía como una pupila que le estaba saliendo al hombre por esa parte de detrás del cráneo, y que bueno, puros niñatos como éramos, también hacíamos coña con eso, que decíamos que era una elipsis perfecta, que ya ves tú qué tontería, pero que era una palabra que nos molaba, y que justamente nos había enseñado él, y que bueno, tirábamos de ella siempre para definir cómo era la calva del tsetsé, que juas, ya sé que una elipsis no es lo mismo que una circunferencia, que son cosas distintas, y que una elipsis tiene una forma diferente, aunque tampoco tanto, que no es lo mismo que un triángulo a un rectángulo, que ahí la diferencia si que es bestia; que bueno, la verdad, si vas a mirar, en el fondo una redonda y una elipsis tienen cosas en común y rasgos parecidos, que una elipsis vendría a ser una redonda con los bordes alargados; o una redonda una elipsis con los bordes recogidos y achatados o así, y que alguien cursi podría despeñarse tranquilamente diciendo que son formas hermanas o primas o un rollo así. Pero bueno, lo que está claro es que en ningún caso la forma de la calva del Rran podía ser elíptica como nosotros decíamos, porqué era de una redondez máxima, que de verdad que parecía que se la hubiera diseñado alguien con un compás de tan perfecta que era, y que además avanzaba cantidad y en todas direcciones, que se quedaba el hombre calvo pero que super rápido, pero que ni aún por esas la redonda de su calva perdía su armonía ni dejaba de ser una circunferencia perfecta, que es que por ninguna parte perdía más pelo que por otra, ni ninguna de ellas quedaba, al irse quedando despoblada, más rezagada, que avanzaba toda la circunferencia en bloque, y super en armonía, y con una radialidad extendiéndose pero que total, que era algo como bastante flipante, que ya te digo, que ni hecha con compás o trazada con un programa de diseño la cacho calva que ya por aquel entonces se gastaba el tsetsé.."
domingo, 15 de agosto de 2010
/83/
Y ya te digo que al principio me sentía super raro con toda esa cacho superficie de la Wolframio sin nada que quedaba a mis espaldas, pero luego me habitué y ya pasaba pero total de ella, y de lo inmensa que era y me daba totalmente igual y ya no le dedicaba ni un segundo. Y así pasó no sé, medio curso o más, y vino un día el cambio del tiempo y empezó a hacer más sol y a haber más luz y más intensa y demás cosas que pasan cuando el invierno empieza a tomar las de irse. Y me acuerdo que una mañana, ya muy poco antes de Semana santa, regresamos de la hora del recreo para dar clase de física, que ese año teníamos al Rran, ese tío que dominaba cantidad el tema, pero que era una pasada de coñazo, que parecía que iba medio flipado todo el día, por lo lento y bajo que hablaba, y que escucharle darle clase era como una invitación a la hibernación como la que hacen los osos en sus cuevas,de cinco o seis meses.. que me acuerdo, que bueno, no es que yo crea en esas cosas de que hay personas que se te meten con sus rasgos dentro y te transmiten estados de ánimo, y tal, pero lo que te digo, que era verle empezar a hablar y al poco, pero en nada, eh? 5 0 10 minutos, comenzaban a darme ataques de bostezos, pero uno detrás del otro, que no podía parar, que los encadenaba como no he hecho en la vida, que ni en fines de semana de esos de verano de farra de dos días sin pasar por la cama, quedaba tan hecho polvo. Y eso me pasaba siempre con el Rran, que no fallaba nunca, y que encima daba totalmente igual que la noche anterior hubiera dormido 6 u 8 o 10 o 12 horas, que era ver entrar a ese hombre con esa cara de flipado en su mundo que tenía, y empezar a oír su tono de voz tan cacho lento explicando ese rollo de fórmulas, y verle escribir en la pizarra con esa manera casi sin tocarla que tenía de coger la tiza y con esos gestos tan de cansado, mientras te dabas cuenta de que aprovechaba para mirar cada dos por tres el reloj, que daba la clase asqueado o algo, y es que se me disparaba algo dentro y empezaba a bostezar sin parar y a sentirme cada vez con menos fuerzas y tenía que esforzarme, pero cantidad, para no quedarme ahí todo frito sobre el pupitre, con la nariz entre los apuntes, soltando baba, y con el boli paralizado en la mano. Y eso que ya te he dicho que estaba sentado al final de las filas de los pupitres, en el último lugar, y que por fuerza, todo me alcanzaba pero que mucho más lejano. Pero ni por esas. Y me acuerdo que un día se lo comenté al Ger, ya sabes, ese colega de St. Ridmer, porqué al tío le pasaba algo parecido, que nos veíamos muchas veces bostezando los dos la vez, sin saber a qué se debía todo eso ni que fuerza nos arrastraba a hacerlo, cuando los dos veníamos de haber dormido pero cantidad la noche anterior, y de estar a tope de fuerzas hacía sólo unos minutos, y flipábamos cuándo lo comentábamos, que el tío venía a decir lo mismo que yo, que podía estar pletórico y tal y al cabo de diez minutos de compartir aula con el Rran y sus explicaciones, pasaba a encontrarse hecho polvo y ko por el muermo que le transmitía el profe todo él, con sus gestos tan lentos y su mirada perdida y su tono de voz siempre hacia el descenso y lo rollo de todo eso que explicaba; que era exactamente lo mismo que yo sentía y que a mí me pasaba. Y me acuerdo que lo hablamos con más gente y todos, en distinto grado, venían a decir lo mismo, que esas clases eran super coñazos que todos acabábamos medio pastosos, como si fueran las doce de la noche o algo, y yo encima tenía todo el rollo ese de los bostezos que me asaltaban, que en eso si que había diferencias y no les pasaba a todos, sino sólo a mí, al Ger y algunas veces también a la Roser, ya sabes, la tía esa que ahora está estudiando en Suiza y tal, que era la caña esa tía, pero no por lo buena que estaba, que de eso más bien poco, aunque tenía unas buenas tetas, sino por la mala leche que se gastaba, que si le querías tocar las narices por lo que sea, que estuvieras de cachondeo o algo, pues la tía no se cortaba nada y en un par de frases te dejaba pero bien en tu sitio. Y bueno, volviendo a lo del Rran me acuerdo que ese día comentando todo esto de lo coñazo que era y tal, el Santi, ya sabes, ese tío flipado por los animales y que se tragaba documentales de bichos, cuánto más raros mejor, pero de diez en diez, dijo que aguantar una clase al Rran tenía los mismos efectos sobre nosotros que si nos hubiera picado una mosca tse-tse o algo, y fue acabar de decir esto, y empezar a troncharnos todos pero que a lo bestia, y cantidad de rato, porqué encima acabábamos de empezar el recreo y teníamos media hora por delante para hacer lo que quisiéramos y la dedicamos casi por entera a reírnos por lo de lo tsetse y tal. Y nos tenías que haber visto, todos con los bocatas a en la mano sin poderlos tocar para no atragantarnos, de lo mucho que nos tronchábamos, con esas historias de crescendos al reir que te dan cuando estás en grupo y tal, que parece que no puedes parar, como ya nos pasó con ese pavo tan notas que te conté que vino por el tema del grifo del dragón y tal. Pero esta vez nos dio mucho más fuerte, que nos reímos pero que cantidad más, porqué todos conocíamos al Rran y lo plasta que eran sus clases, y la tontura que nos provocaban y estaba claro que todos teníamos como vinculos gansos con el tema, y soltar eso de que era un tse-tse era algo que todos sentíamos pero no habíamos sabido decir, y fue como una chispa que hizo encender algo que todos teníamos dentro acumulado y tal, y de ahí esa cacho explosión de risas y de partirnos el culo. Y bueno, con el fotógrafo pedante ese fue por fuerza distinto, que no nos reímos tanto, que no teníamos apenas material acumulado, porque lo acabábamos de conocer ese día 10 o 15 minutos antes... Y lo cierto es que a partir de ese momento de lo de la frase del Santi y tal, ya empezamos, pero que casi que al acto,eh? a conocer al Rran entre nosotros como el Tse-tse, y de ahí pasó a todo el insti, que se extendió el apodo pero que a lo bestia de rápido, que lo nombrábamos cada dos por tres, y en cada conversación salía lo de Rran el tse-tse, viniera o no a cuento, y te tronchabas a tu turno, viendo como la gente se tronchaba cuando se lo explicaban por primera vez, y hasta teníamos ganas de dar clase de física para poder decir mientras nos partíamos, " Ahora toca el tsé-tsé" y " El tse-tse ya viene,o bueno, vuela por el pasillo hacia aquí" y " A ver qué fórmula coñazo trae entre sus alas y su aguijón mortífero el tse-tsé hoy " y chorradas así típicas de cuándo no eres más que un niñato, que hasta por unos días, pero tal cual, eh? nos sabía mal tener sólo dos horas de física a la semana, que hubiéramos querido muchas más para poder seguir cachondeándonos con Rran el tsé-tsé y lo tostón que era y lo plastas que resultaban sus clases y las ganas de dormir que nos transfería y cantidad de cosas relacionadas con eso..."
miércoles, 11 de agosto de 2010
/82/
Pero de todas maneras, si me tuviera que quedar con lo que más me molaba de la Wolframio que me gustaba, por otra parte, toda en bloque, serían sus dimensiones tan bestias, tan desfasadas tan moles,,, uff, es que era una pasada, tío de verdad. Que me acuerdo que en ese curso éramos en la clase bastantes alumnos, como unos 40 o así, y sólo ocúpábamos la parte delantera del aula donde estaba la pizarra y la mesa para el profe y el armario para el material y demás, y que sólo con ese trozo ya nos bastaba para todo y que el resto de la clase, hasta llegar a la pared final, donde estaban esos colgadores de mármol que te he contado, quedaba pero que tope vacía, que no había nada más que la pica del grifo con el dragón modernista o expresionista o taoísta o no sé qué, en un rincón y que todo lo demás quedaba sin nada, como un descampado pero cacho bestia en medio de una aula, que es que quedaban literalmente docenas de baldosas a nuestras espaldas sin ocupar. Y de verdad que al principio, o al menos a mí me pasó, tenías como una sensación tope rara cuando dabas clase y notabas detrás tuyo la nada, y de que no hubiera una pared a los poco metros que limitara y encerrara todo aquello y creara esos micro-climas tan propios de las aulas, sino que a tus espaldas sólo había vacío y más vacío durante la tira de metros, hasta que al final te topabas con la estación ésa de nuestras coñas de Wolframio-tabique-final y tal. Luego te habituabas, claro, pero al inicio ya te digo que me costaba situarme. Y hasta me acuerdo que en las primeras semanas, de vez en cuando, en plena clase, me giraba porqué tenía una sensación tope extraña, como si hubiera algo, una presencia o así, que estuviera por ahí fija, rondando,o vigilando o yo que sé por detrás de mí, en esa parte de la clase sin nada, que ya ves tú que tontería, que ahora lo pienso y me parto, porqué en realidad lo que me daba el cante y me hacía sentir tan raro era justamente la no presencia de nada ni de nadie en todo ese cacho espacio vacío. Y bueno, igual tenía esa sensación rara porque cuándo eres crío interiorizas cantidad las cosas, y hasta ese momento nunca había dado clase en algo similar a esa mole que era la Wolframio, ni mucho menos me había sentado con un vacío tan bestia adosado a mi columna, y me pillaba por completo de novedad...Que bueno, tampoco es que llevara un recuento exacto sobre eso, pero me imagino, vamos estoy seguro que como te he dicho, siempre había dado clases con algo inmediatamente a mi espalda, ya fuera el pupitre de un colega o un trozo de pared, o una columna de esas interiores, o lo que fuera. Y bueno, lo que también está claro por un igual,es que todo eso pasaba porqué ese año en la Wolframio yo ocupaba el último pupitre de una de las filas, la central, que si lo hubiera hecho en cualquier otro que no fuese el último, habría tenido alguien a mi espalda y todo habría sido como siempre y no habría tenido esa sensación que me dio por percibir al empezar las clases. Pero bueno, al final como todo, eso duró unos días, que luego ya me fuí acostumbrando al escenario ése, y me adapté sin problemas y ya durante el resto del curso no me giraba ninguna vez a mirar si había algo extraño a mis espaldas, que pasé a sentir el vacío ese enorme como la cosa más natural, que estaba tope adaptado, y justamente me pasó que al curso siguiente, cuando nos cambiaron de aula y nos pasaron a la Iterbio, que era esa que quedaba a tocar de secretaría y que era muy pequeña de por sí, pero comparada con la Wolframio mucho más, que no tenías casi ni espacio para estirar los brazos, que era una cacho bazofia de aula, medio claustrofóbica, y tal. Pues me acuerdo que durante las primeras dos semanas o así de ese curso en la Iter como le decíamos, me notaba super raro y tambíén me giraba algunas veces en las clases, pero no para extrañarme de que existiera un solar detrás mío, sino para lo contrario, que me notaba super incómodo con tener la pared tan cerca, y me giraba por instinto, como para no sé, intentar retirar con el brazo o con el codo el muro y tirarlo unos metros más para allá para que dejase de agobiarme, que me sentía como presionado por él y quería que dejara espacio y tal, porque no me molaba nada sentirlo tan encima, que tampoco es que lo estuviera tanto, qué va, jajaja, pero claro, yo venía de pasarme todo un curso en la Wolframio con todo ese continente a mis espaldas y el contraste no podía ser más bestia. Pero bueno, eso fue de nuevo sólo al principio, que luego ya me adapté a las dimensiones éstas tan ratas la Iter y a los 4 días como quien dice, ya valoraba el tener la pared ahí a medio metro de mi nuca, como la cosa más normal del mundo y ya no me giraba para mirar si era posible aligerar su presión ni nada, que de hecho esa idea misma de sentirme agobiado por falta de espacio, había, con la habituación de los días y demás rollos, dejado de existir..."
martes, 10 de agosto de 2010
/81/
Y bueno, además de ser tan grande y de tener las taquillas dentro, lo que te ahorraba cantidad por no tener que salir fuera para recoger o dejar, y al lado de esas perchas para ropa tan raras que te acabo de contar, la Wolframio tenía también una pica de agua, de esas de los lavabos y tal, sólo que más grande, y que estaba muy cerca, casi tocándola, de la pared con viruela ésa de las perchas, y que también esto, lo de la pica, era algo que las otras aulas para nada tenían, que si eras un alumno de los que ibas a cualquiera de ellas y querías beber agua o lavarte las manos o refrescarte o cualquier cosa con chorro de agua, tenías que salir hacia los lavabos o hacia el par de fuentes del patio. Pero si ibas a la Wolframio, te evitabas todo eso porqué tenías ahí dentro, sin salir del aula, esta pica de la que te hablo, que quedaba al entrar también al fondo pero de casi todo, muy cerca de las perchas de mármol y de lo que para nosotros, con nuestras coñas de críos que ya te he dicho, era la estación de metro Wolframio-tabique-final. Y bueno me acuerdo que la pica era así tope blanca, de mármol o algo, y al lado tenía como una pieza añadida, que era de otro color y que debía ser de otro material, cerámica quizá o algo así, y que era como un soporte para dejar a secar las cosas que alguien hubiera lavado bajo el chorro. Y lo mismo que ocurría con las perchas, la verdad es que era una pica tope antigua, de antes de yo que sé qué guerra, y también todo el mundo que la veía por primera vez se sorprendia, porqué sin necesidad de comerte mucho el globo, se veía en seguida que era difícil explicarse que hacía esa pica de mármol tope grande, como media bañera, ahí dentro de una aula. Pero si la pica era antigua, el grifo ni te cuento, que aún lo era más, que era hecho así de hierro forjdo o algo, pero que cantidad de trabajado, y que se ve que era un objeto de arte, por lo antiguo y por lo currado que estaba, que no te creas que era un grifo sin más, que por nada, que ya te digo que era algo como de orfebrería o así. Y bueno, en ese momento no le das ninguna importancia, ni te fijas un instante porqué no eres más que un niñato, pero ahora veo que que con sólo darle una ojeada ya te tenías que dar cuenta que era una pieza de mérito, que se veía que el grifo era tope antiguo y que había sido hecho hacía la tira de tiempo, y encima a mano, que se veía todo él tope artesanal. Y encima, como la pica, pues era bastante grande también y tenía el tubo lleno de surcos paralelos, estriado, como las calles de una piscina y tal, y que se iban estrechándo hasta terminar formando una de sola a medida que se acercaban a la boca, por donde caía el líquido. Y luego tenía por la parte de arriba, como un anillo de metal todo brilante, de cobre o algo, y que era lo que tenías que hacer rodar para que circulara el líquido. Y la verdad es que era también pero que cacho grande, a la manera, no sé, de un sombrero mejicano de bolsillo de esos de recuerdo que venden en las tiendas de souvenirs, sólo que de metal claro. Y me acuerdo que tenía los bordes dentados para que pudieras colocar bien los dedos y hacerlo rodar, que la verdad, costaba un huevo de accionar. Y por encima de este anillo plano, había lo que el dire y demás pelmazos decían que era lo más interesante, porqué el grifo terminaba o empezaba vamos, según se mirara, con la figura de un animal fantástico, que era como un dragón alado o algo, todo así con la boca abierta y las alas extendidas, que hasta había algunos a los que les daba un poco de grima si lo miraban bien, porqué el dragón ese de hierro o del metal que fuera, que no tengo ni idea de esas diferenciaciones, tenía como unos dientes tope afilados y la lengua levantada y salida y una expresión de máxima mala leche. Y bueno, me acuerdo que el dire y los profes y tal siempre nos venían con el rollo de que fuéramos con mucho cuidado al abrir y cerrar el grifo, porqué era una pieza de mucho valor, de principios de siglo decían, supongo que del XX, y que pertenecía a no sé qué movimiento superimportante según ellos, modernismo o expresionismo o taoísmo o algo así nos decían. Y hasta me acuerdo que una vez vino un pavo a hacerle unas fotos, que nos dijeron que era de una revista de arte de Barcelona de muy de moda y tal, y el tío entró en medio de una clase, que hasta tuvimos que pararla, porqué decía que tenia que salir al cabo de una hora para París para visitar no sé que historia de exposición muy importante, y que tenía mucha prisa y que lo sentía mucho pero que sólo disponía de esos minutos para hacer las fotosn y que por eso no podía esperarse al recreo o ni tan siquiera a la hora del cambio de clase. Y el tío se pasó como 10 minutos ahí, al fondo de la clase, fotografiando todo flipado al grifo del dragón desde mil ángulos, que hasta se tendió en el suelo, para sacar alguna de ellas, y no veas como nos reímos nosotros, porqué encima estaba tope gordo y le costó un huevo levantarse. Pero eso parecía darle igual, que estaba como flipado con el grifo y mientras iba sacando las fotos iba diciendo, cosas como "maravilloso" "es una pieza única " " fantástica " y hasta algo en francés, que se veía pero que cantidad que el pavo era tope pedante. Y luego al irse, nos dijo, todo jadeando, que nos podíamos considerar afortunados porqué compartíamos clase con una pieza de no sé qué autor ni movimiento, alguno de esos que te he dicho, que según él era algo único, y claro, nosotros pasamos pero cantidad de él y de lo qué decía, y nos pusimos a reír de lo que acababa de decir en su misma cara. Y cuando Pau, el rubio ése de las greñas que hacía de bajo en Oxid, el grupo medio grunge del insti, dijo algo como que qué puñetas íbamos a sentirnos privilegiados por estar ahí si " Sólo es un puto grifo" ya fue el desmadre, que nos descojonamos todos a lo bestia, con esa crueldad de que somos capaces cuándo no somos más que unos niñatos y nos sentimos seguros en medio del grupo y tal. Y fue como una reacción en cadena que nos reíamos cada vez más y cada vez más todos, porqué veíamos como al tío pedante ése le iba cambiando la cara, que se puso todo rojo, medio corrido de vergüenza, medio al borde de ponerse a chillar neurótico perdido, y la cosa no se calmó hasta que Rosa la profe de sociales que era la clase que hacíamos en ese momento y que interrumpimos por las fotos y tal,y que se había ido no sé a qué, regresó y entonces nos hizo callar diciendo que vendría el dire sino parábamos de reírnos y esas historias de represalias y tal que siempre usan los profes para esos casos. Y luego todo afectada, se disculpó con el tío ése, y pretendió que nosotros hiciéramos lo mismo, pero pada nada, que pasamos un montón de hacerlo,y el tío se marchó al final sin recibir nada de eso de nuestra parte, medio cabizbajo aún y con Rosa a su lado, que le acompañó un trecho. Y luego al volver, Rosa nos echó una de sus broncas y nos dijo que nos habíamos portado muy mal, como salvajes o energúmenos o no sé qué dijo, y que no se nos podía dejar solos porqué éramos incapaces de de comportarnos, y nos insistió, con esa voz chillona que tenía, que lo mínimo era haberle pedido disculpas, pero ¿ De qué nos íbamos a disculpar ante un pavo sí? Que para nada era nuestra culpa si el tío era medio bobo y no se había dado cuenta de ante qué audiencia estaba, que no éramos más que unos críos, y si había pensado, en su tope pedantería, que nosotros íbamos a valorar el grifo sólo porqué el lo hacía, o porqué sabíamos quién era el orfebre que lo había creado y tal, cuándo no teníamos ni idea, ni nos importaba lo más mínimo, que no éramos más que unos niñatos y esas cosas nos pillaban en esa época a paralelos enteros de distancia, pues que lo tenía pero que muy claro. Pero ya te digo que el tío pedante ése de las fotos no se enteraba, que se veía pero que tope claro, que se pensaba que lo que él hacía era lo más In de lo más In mundial y que todos, hasta unos niñatos como nosotros, que ya ves tú lo tonto que has de ser para creer eso, teníamos la obligación de pensar y sentir lo mismo que él y valorar cosas tan raras como ese grifo del dragón sólo porqué estaba hecho por no sé qué pavo y porque pertenecía a no sé qué movimiento y sólo porqué el tio gordo pedante de las fotos y los adjetivos en francés, lo decía...."
viernes, 6 de agosto de 2010
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Uff, que en serio que esos clavos eran una pasada de grandes, que más que para amarrar colgadores de ropa, por muy de mármol que fueran, parecían hechos para amarrar, no sé, mulas o caballos, a través de una cuerda o algo, que ya te digo que ellos y los colgadores daban pero que mucho el cante, sobre todo al principio, pero luego, como todo, te ibas acostumbrando y olvidándote de lo que desentonaban y hasta empezabas a verle su lado útil y sin darte cuenta, te veías un día usando uno de ellos, y dejando ahí alguna de tus cosas, y luego, con las clases y con los días y demás, pasabas a colgar más y más, y como había tantos, no te importaba lo más mínimo ir llenándolos, que me acuerdo que únicamente yo ya usaba cinco o seis, porque es que había cantidad, toda una pared casi llena, y de una cacho aula como la Wolframio encima, como para no flipar, y pasando además pero que total, de retirar lo que colgabas en ellos si no querías, que nadie nos decía nada porqué la pared quedaba en la otra punta de la pizarra y de los pupitres y estorbaba cero. Y fijo que era por eso que los profesores no se preocupaban para nada del tema, y tenías carta libre para usarlos lo que quisieras, y no sólo colgar cuánto te pareciera de ropa o macutos o mochilas o bolsas o lo que fuera, sino también para dejarlo ahí todo el tiempo que te saliera de la rótula, como me pasó a mi con un pullover de lana azul marino, que no sé ni desde cuándo lo tenía, que me lo puse un día a principios de curso porqué de pronto cambió el tiempo con la entrada de una masa fría de centroeuropa o no sé qué historias, y empezó a llover y a hacer frío y tal, pero nada, duró 2 o 3 días, que luego en seguida volvió el sol y a hacer calor, pero yo pasé de devolver el jersey a casa, y lo dejé ahí medio mal puesto en uno de esos colgantes de ropa de mármol tan grandes. Y como no me molaba demasiado la prenda me fuí olvidando de ella,al principio sólo un poco, pero luego ya por completo, y se pasó el resto del curso ahí colgado sin que yo ni nadie le hiciese el más mínimo caso. Y así estaban las cosas hasta que vino el último día del curso, ya sabes, ése en el que recogíamos las notas y las evaluaciones, y despúes nos hacían pasar a la Actinio donde el dire y algúno de los profes nos soltaban esos discursos en los que nos deseaban buen verano, y nos decían que no olvidáramos mirar los libros y repasar y demás pijadas... Y me acuerdo que ese año, que era el de mi curso en la Wolframio, cuándo el dire y demás acabaron todo el rollo ése de los discursos, nos hicieron salir de la Actinio y volver cada curso a su aula respectiva para recoger todo lo que pudiera haber en los pupitres y en las taquillas, mientras nos recalcaban una y otra vez, y como si les fuera la vida en ello, que no nos dejáramos nada...Y fue entonces, mientras recogía mis cosas en la Wolframio y tal, que me dí cuenta de mi jersey de lana azul marino que tenía ni sé desde hacía cuánto, todo silencioso ahí en la pared, patosamente suspendido en uno de los colgantes de mármol de los 3 clavos monstruos, dónde se había pasado el curso entero desde el día del cambio del tiempo y la irrupción del frío y tal. Y mientras lo miraba por primera vez desde la tira de tiempo, sentí que dudaba un momento en si llevármelo, porqué ya te digo que no me molaba mucho, o bien dejarlo ahí para que se lo quedara alguien del curso siguiente, o el jardinero, o la mujer de la limpieza o quien fuera. Y pasé unos instantes así medio dudando, y hasta creo que hice por largarme sin él, pero al final sentí un impulso de afecto o yo que sé, y lo descolgué del saliente de mármol donde se había pasado todo el año y me lo llevé de nuevo a casa, ahí de cualquier manera, que creo recordar que una de las mangas hasta se arrastró unos metros por el suelo, metido hecho una bola entre las notas finales y los apuntes y los libros y el resto de cosas que había sacado de mi pupitre y de mis taquillas de la Wolframio, que todo eso pasaba el último día de curso, e imagínate, en pleno verano ya, con el sol cayendo a la manera de una parrilla volcada, y yo con ese pullover de lana azul marino medio desguazado entre mis cosas, volviendo, cuesta arriba, hacia casa....."
jueves, 5 de agosto de 2010
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Y otra de las cosas que sólo tenía la Wolframio eran unos colgadores de mármol para ropa super raros, como ésos que se ven a veces en sastrerías o tintorerías viejas, y que había muchos y quedaban al entrar a la izquierda, en la cacho pared del fondo de todo, ahí dónde, en las coñas que nos traíamos por lo pasada de grande que era esa clase, decíamos que había de ir la estación de metro Wolframio-tabique-final que te contaba. Y bueno, la verdad es que esos colgadores daban pero que mucho el cante, y nadie se explicaba bien lo que hacían allí, ni porqué había tantos, que no es que fueran 20 o 30, qué va, que ya te digo que estaba ese lado de la pared que era enorme, todo lleno, y le daban una apariencia, pero que tope rara, y que desentonaban un montón, que era bastante flipante, y vamos, es que en la vida he visto yo algo así en una aula, ni nadie me ha contado algo similar. Y resultaba encima, que no se podía ni pensar en sacarlos porqué estaban enganchados a la pared por unos clavos de hierro pero que cantidad de gruesos, y que cada colgador, que decían que eran de antes de la guerra o no sé qué historias, estaba sujeto con tres de ellos, de esos claves tope grandes, que era pero que bastante flipante también el ver esto, y que si algún día querían arrancar los colgadores como siempre decían que querían hacer, porqué ya te digo que eran muy feos y daban a la pared un aspecto tope raro, como si tuviera la viruela o algo, pues tenían que cargarse el muro entero por lo bien enganchados que estaban, que sólo por cada uno de los cabezales de los tres clavos que despuntaban ahí en cada colgador para sujetarlo ya te hacías la idea de que el cuerpo de los clavos tenían que ser tope gruesos y cantidad de largos, que tranquilamente se tenían que meter un palmo o así, pared adentro, y que la gente se quedaba pasmada con eso, porqué nadie entendía de qué cabeza pudo surgir la idea de poner esos colgadores ahí y poner encima tantos, y aún menos se entendía porqué los sujetaron a la pared a través de unos clavos tan bestias, que eran como unas tibias de hierro que penetraban cantidad de trecho entrañas del muro adentro, y que la verdad, todos pensábamos que para instalar unos simples colgadores de ropa, con unos clavos una centésima parte de grandes de lo que éstos, tan tope bestias, ya habría bastado...."
miércoles, 4 de agosto de 2010
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Y que en serio, que la Wolframio tenía 2 o 3 veces el tamaño de las otras aulas y que había cantidad de diferencia con ellas, que era de largo la más grande de todo el cole, salvo la Actinio que aún era más bestia, pero esa no contaba porqué no se usaba nunca como aula normal que de hecho ni tenía pupitres, sino que sólo íbamos a ella para las conferencias y los actos de diplomatura y las representaciones de teatro de final del curso, con todo el cole en peso metido ahí, y para un par de cosas raras más de esas que suelen hacer las escuelas cuándo les da por ahí. Que, vamos, más que una clase la Actinio era una sala de actos, y nunca ví, ni nadie me dijo nunca que hubiera hecho clase ahí, cosa que en la Wolframio sí. Y lo bueno de ésta, no era sólo eso que te he dicho, que era tan grande que te sentías casi como si estuvieras en medio del campo y que por eso, todos los rollos que soltaban los profes te llegaran de manera mucho más amortiguada, sino que encima tenía pijadas que las otras aulas pero que para nada, como las taquillas, que había un montón de ellas y que eran super espaciosas por dentro y tal, y que encima, como había tantas, pues tocaban a 2 o 3 por alumno´según te viniera en gana, y además, que ya te digo que estaban dentro de la clase misma y eso molaba un montón porqué asi no tenias que salir al pasillo para dejar o recoger tus cosas, como si pasaba con todas las otras taquillas que tenía el cole, que todas estaban fuera de las aulas, esparcidas por los pasillos o en los corredores y hasta algunas, seguro que te acordarás, camufladas en ese rellano falso que quedaba en las escaleras del vestíbulo de entrada al cole...."
domingo, 1 de agosto de 2010
/77/
Y bueno, que ya sé que pasaste en el cole tantos años como yo, y fijo que aún te acordarás que la Wolframio era esa aula que quedaba tan apartada del módulo central del insti, que vista desde fuera hasta parecía que pertenecía a otro edificio, pero que en modo alguno era así, que estaba enlazada con el cole por 2 pasillos, y que nada más salir de ella, te dabas casi de bruces con las dos puertas que daban acceso a ellos, que debían ser de unos 20 metros cada uno y que conducían al resto de salas, que aunque por fuera no se viera nada de todo eso y hasta a veces, como te he dicho, daba la impresión que la Wolframio formaba parte de una periferia desplazada, para nada era así, que estaba la clase pero que mega bien de conectada con el edificio madre y en medio minuto y por esos pasillos rollos que te he dicho, te plantabas en la secretaría, y desde allí ya podías ir a donde te apeteciera del instituto. Y bueno, fijo que también te acordarás que la Wolframio era pero que una pasada por sus dimensiones, que era super grande y espaciosa y extralimitada, y que en mucha parte por eso, por lo inmensa que era, a mí me molaba tanto tenerla como clase de curso y dar casi todas las lecciones en ella, que flipo aún al recordar lo rematadamente grande que era, y hasta hacíamos coña con eso y decíamos que era tan grande que daba espacio como para colocar dos estaciones de metro en ella, la Wolframio-Puerta al entrar y la Wolframio-Tabique-Final al otro extremo, que ya te acordarás de lo larga y ancha y voluminosa que era, y que al menos yo, me sentía super bien con esas dimensiones, que parecía casi como si estuvieras al aire libre, y que seguramente era por eso que todo lo que te soltaban los profesores mientras daban la clase, con sus frases y explicaciones y vocalizaciones ridículas y demás historias, te llegara más flojo a los oídos, con menos carga de materiales pesados, y que era como si todo lo de coñazo que encerraban esas frases, que era un montón, friccionase mucho más suave, porqué había ido perdiendo fuerza y diluyéndose a medida que las palabras salían de la boca del profe tostón de turno y pasaban a esparcirse por esa inmensidad de recinto que era la Wolframio ..."
