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-Raquel...
Mi pronuncia restalló débil y cayendo en picado en la última sílaba, desplomándose hacia lo hondo, como la última aportación fónica de un condenado. Pero a pesar de esa anemia vocal que apenas garabateó en el aire, Raquel reaccionó. Por primera vez desde que empecé a atravesar el largo pasillo hacia su encuentro, salió del ensimismamiento de su mirada proyectada hacia el suelo e hizo ademán de girar el rostro. Yo me había quedado plantado, con el folio con los 20 asido en mi mano que se había convertido en un puro repique. Mi mirada buscaba por momentos,posarse fija en los movimientos de ladeo de la cabeza de Raquel pero presas de la más penetrante de las turbaciones, mis pupilas parecían resbalar una y otra vez en sus facciones de otro mundo y caían desplomadas inanes hacia las baldosas....El corazón me golpeaba con furia el tórax, como si quisiera huir del embrollo en que le había conducido. Se me hicieron los instantes eternos, mientras Raquel completaba el giro de sus facciones. De súbito, gané algo de rigidez y esperé el impacto del deslumbre de sus ojos cuando empezaran a mirarme. Noté como si un vendaval de luz aún más fuerte que el que se filtraba por las ventanas, se readueñase pasillo y del paisaje todo, y entre sus brumas claras, distinguí el rostro imposible de Raquel mirándome interrogativa....
Mi pronuncia restalló débil y cayendo en picado en la última sílaba, desplomándose hacia lo hondo, como la última aportación fónica de un condenado. Pero a pesar de esa anemia vocal que apenas garabateó en el aire, Raquel reaccionó. Por primera vez desde que empecé a atravesar el largo pasillo hacia su encuentro, salió del ensimismamiento de su mirada proyectada hacia el suelo e hizo ademán de girar el rostro. Yo me había quedado plantado, con el folio con los 20 asido en mi mano que se había convertido en un puro repique. Mi mirada buscaba por momentos,posarse fija en los movimientos de ladeo de la cabeza de Raquel pero presas de la más penetrante de las turbaciones, mis pupilas parecían resbalar una y otra vez en sus facciones de otro mundo y caían desplomadas inanes hacia las baldosas....El corazón me golpeaba con furia el tórax, como si quisiera huir del embrollo en que le había conducido. Se me hicieron los instantes eternos, mientras Raquel completaba el giro de sus facciones. De súbito, gané algo de rigidez y esperé el impacto del deslumbre de sus ojos cuando empezaran a mirarme. Noté como si un vendaval de luz aún más fuerte que el que se filtraba por las ventanas, se readueñase pasillo y del paisaje todo, y entre sus brumas claras, distinguí el rostro imposible de Raquel mirándome interrogativa....
