sábado, 21 de mayo de 2011

/134/

"Ah, y lo de aparecer por las inmediaciones del piso de mi tía de Parets cuándo con toda mi familia vamos a comer ahí uno de cada tres domingos, a eso también le vas a dar fin, ¿verdad? Que ya me dirás que pintas tú en esa minúscula plaza perdida dónde no hay nada,un domingo por la tarde, en esa ciudad a 40 kilómetros de la tuya,..."

"Oh, de lo de Parets también se dio cuenta" silabeé para mis adentros ya en carne viva. Y el pasillo volvió a los tortazos....

-" No sólo la seguía por todo el pueblo, sino que hasta se le aparecía en sitios a 50 kmos de distancia, pero qué fuerte...."

Y Raquel sumida en su crescendo inabordable de reproches seguía percutando al hierro.

"¿Pero cómo podías imaginar que no te vería, que no te sabría identificar? ¿Te pensabas que ocultándote ridículamente detrás de un diario desplegado no iba a darme cuenta de que eras tú espiándome de nuevo??? Pero si hasta hubo dos días que tenías el diario puesto con las letras del revés! Y además, estaba tu temblequeteo de manos, que no había manera de que las mantuvieras quietas, que movias el periódico como si tuvieras que mover una turbina con él,,,sólo por esa tembladura descontrolada habría sabido ver que eras tú a medio kilómetro..."


"Oh de lo del periódico también se dio cuenta"- me escrují en verbo, mientras mi columna seguía perdiendo rigidez elevante y se decantaba más hacia la plena inflexión de trayectoria; y el pasillo que a su vez, volvía a ejercer jauríamente.


" Jajaja, pero qué enamorado más chapuza; la seguía hasta el último rincón y luego, para disimular se tapaba el rostro con un periódico, menudo cante! Y algunas veces lo ponía del revés, como si tuviera la vista lectora convexa, pero qué fuerte; sólo le faltaba hacer dos agujeros al papel para poner los ojos y mirar a través de ellos a Raquel, eso sí, con gafas de sol para que no le reconociera jaja. Si es que no se puede ser más patético..."


Y Raquel que con los ojos surcados en su rojo encendido, seguía lapidando con su continuo de frases impregnadas de vapores rencorosos.

" Sí,ese temblequeteo de manos tan seguido, que no parabas de moverlas ni un segundo; sólo por eso habría sabido a dos kilómetros de distancia, que eras tú el que se hacía el lector de periódicos al revés en esa plaza perdida de Parets "

miércoles, 18 de mayo de 2011

/133/

"Ah, y también vamos a dejar de acercarnos a la bolera los días en que yo vaya, ¿verdad? Te aseguro que me alteraba no sabes en qué proporciones, cuando al empezar a jugar, a los dos lanzamientos, detectaba a través del brillo del parqueT, tu figura inmóvil y rígida, súbitamente aparecida, allí en lo alto, todo solitario, en medio de la grada sin nadie más que tú, con tus dos ojos fijos,como atornillados a algo sólido, en mí, sin perder detalle de nada de lo que yo hacía, toda sorbida tu fijeza en como me movía, y en cada uno de mis movimientos,que ni seguías la trayectoria de las bolas que lanzaba, que era posar tus ojos en mí y ya no los sacabas, que me producía tanto agobio que lo hicieras, que llegaba a sentir tus pupilas en mí como si fueran una presencia física, como dos pequeñas llamaradas que se me hubieran declarado a la espalda o al cuello o a los muslos o donde fuera; o como si fueran las dos puntas de un arpón que hubiese sido disparado a presión contra mi torso, del cuál ya no me podía desatar, que me seguía a todas partes, inoculando tensión, como si me conectara en una corriente contínua de alimentación, a tu mirada fija y obsesa en mí, una mirada cuya fijeza no soportaba y me producía sensaciones de escozor y urticaria y picadura, de lo cuál sólo me libraba abandonando precipitada la partida y saliendo estridente del recinto de los bolos,,,,A eso de seguirme a la bolera también le vamos a decir adiós de una vez y para siempre, ¿estamos?


-Oh, de lo de la grada en la bolera también se dio cuenta...-me dije a cadencia rota ante esta nueva carga de ántrax que Raquel acababa de lanzarme al rostro. Me costaba sostenerme. Las piernas me flaqueaban y la espalda ya plenamente falciforme, amenazaba con erosionarse por las partes más expuestas de los contactos entre vértebras. Todo yo deseaba huir, pero el azoramiento por la situación me reducía, y me superaba, manteniéndome estático e inerme en el epicentro de aquel vendaval de agresividad desatada que me granizaba. Y ante esa casi carbonizada posibilidad de desengancharme de las baldosas del pasillo, en las que se apoyaban mis pies atenazados, mi cuerpo parecía estar resolviendo encogerse cada vez más, como si quisiera entrar en una espiral retractiva y fulgurante de empequeñecimiento, de reducción, todo yo cada vez más difuso, más poca expresión, cada vez más indetectable a los ojos inyectados en amoniaco de Raquel o a la aglomeración patibularia del pasillo, hasta llegar al estado de cigoto otra vez, y poder reubicarme exhausto, pero salvaguardado e invulnerable al fin, en la oscuridad abrazadora del útero, bajo siete cálidas capas de acogedora piel protectora, lejos de todo aquel tártaro de implacable hostilidad exterior...

lunes, 16 de mayo de 2011

/132/

-Oh, de lo de la piscina también se dio cuenta-logré trenzar por entre las ondas de corrido estupor que me azoraban. Y en simultáneo, el pasillo a mis espaldas atronó en mil cápsulas de nuevas frases aguijonazo, repartidas por todo su largor hasta terminar repicando en mis vértebras tomadas cada vez más por la curvatura:

"No sólo la aguardaba entre los matorrales y por las gradas del pabellón los días de partido de baloncesto, sino que también se hacía nadador cuando ella nadaba" " Pero existía algo que Raquel hiciera que no le comportara tener que verle a 2 metros ahí mirándola ?" " Que ha dicho que pasaba 30 veces por día por debajo del balcón de su casa, qué´fuerte" "Y encima le escribía poemas, unos 20, igual se pensaba que eso le iba a hacer gracia, qué iluso,, " " Si, esos trozos de papel hechos añicos que tiene por el suelo ahí a su lado, y los que le cubren el cabello, los hombros, y partes de los brazos son los restos de su obra maestra, juass..." " Y qué hace ahí clavado al suelo, sin hacer nada? Por qué no se mueve ni se pira??? A mí me pasa esto y ya estaría embarcando para sudamérica ahora mismo, juass"

La violencia de la carga de las frases, por un efecto acúmulo, se había intensificado; ahora me parecía que rebotaban, a la manera de una alocada bola de goma, por las paredes del pasillo, y de ahí al suelo y al techo, en todas direcciones, hasta desembocar en un silencio vibrátil de finalización punzante, al incrustarse en mis vértebras ganadas por una súbita descalcificación que amenazaba con partirme. Raquel seguía de pie, inmóvil, ajena a todo salvo yo, con su mirada obstinada y enrojecida fija en mí, en una demoledora expresión tiznada de reproche y de venganza que significaba el colapso de todo mi universo. Las frases en las que el pasillo reverberaba y que ella había posibilitado sin embargo, parecían no alcanzarle. Su única fijación era descargar toda aquella carga de acritud que parecía surgida de lo profundo, hacia su genuflexionado, hacia su bacante, hacia su idólatra, hacia mí....

lunes, 9 de mayo de 2011

/131/

-Y por supuesto- repiqueteaba implacable Raquel lanzada en sus frases demolientes, coadyuvada la carga de veneno que contenían, por el espeluzno que me inoculaban sus ojos tomados de hidrofobia- tampoco te quiero ver en la piscina cuándo voy los jueves o los viernes o cuándo sea, a hacer mis 500 metros. No sé como te lo hacías, si me mandabas seguir o algo, que te aseguro que te ha ido de un pelo que no se lo tengas que contar a un juez, pero siempre a los 5 minutos de estar yo nadando te veía zambullirte a pocos metros de mí, haciéndote pasar por alguien que no sabe nada ni trama nada, como si hubiera sido una concatenación de imponderables la que te hubiese conducido allí, o nada más que un azar el que te pusieras a nadar en el mismo estilo en que yo lo estaba haciendo, y en la misma dirección, y con la misma velocidad y la misma cadencia con las que yo surcaba la piscina, ahí siempre a mi lado, como una lapa acuática, a dos metros de mis brazos, pretendiendo disimular lo incamuflable, como si fuese simple dictámen de los hados que bracearas ahí, a la manera de una garrapata acuosa, a nada de mí, día tras día, sesión tras sesión,,¿Pero no fuíste capaz de darte cuenta, ninguno de esos días de piscina en que me asaltabas el espacio contiguo, que cada vez que yo hacía una brazada y movía la cabeza, me topaba, con un estremecimiento de pavor, por entre las salpicaduras de espuma, y a través del plástico de las ridículas lentes acuáticas que te gastabas, con tus ojos rojos por el cloro, fijos en mí? ¿Cómo iba a ser esa imagen de rostro obsesionado una simple casualidad? ¿Una casualidad que se repetía maquinal con la única condición de que yo estuviera en ese momento en la piscina haciendo mis 500 metros??

miércoles, 4 de mayo de 2011

/130/

De nuevo quise mover la mano, retirar los restos de mis poemas desintegrados que poblaban salpicadamente, como una burla discontinua, diversas partes de mí, pero la tensión del momento me continuaba inmovilizando en aquél estado de postración al que me maniataban las frases puñetazo de Raquel, las carcajadas urticosas del entorno congregado en el pasillo y la hiriente novedad de mi universo súbitamente resquebrajado y hecho añicos . No entendía nada de lo que me estaba sucediendo. ¿Por qué venía a ser castigado así? ¿Por qué la vida me estaba propinando, en aquél pasillo de ventanas herrumbrosas, unos palos semejantes? Lo único que yo había hecho era asumir la vida a todo borbotón y decir que sí a todas sus propuestas, entregarme a pálpito abierto a la energía y a las torsiones que me ofrecía, adscribirme a su impulso cabalgante de la manera más incrustada y abrir en estruendo mis papilas hacia el fenómeno vital de la belleza de la que Raquel era una creación cumbre; hasta la última de mis moléculas había dicho Sí a las sugestiones de la vida, y como tributo me encontraba en aquel momento, en un pasillo perdido, sepultado por un alud de hostilidad apabullante, de tiro al blanco y de deseos dañinos de erosión. La incomprensión era lo que más me azoraba y lo que enhebraba el inicuo pegamento que mantenía mi organismo insertado en las baldosas del pasillo, recibiendo alabeado, toda aquella fustigación de frases, carcajadas y picaduras"

lunes, 2 de mayo de 2011

/129/

Las frases mordedura de la traílla de alumnos convocados en el pasillo se mezclaban con las carcajadas a mis espaldas. Raquel permanecía clavada a medio metro, con sus facciones avanzadas hacia mí, mientras me llegaba como un chorro corrosivo, la refulgencia encendida de sus ojos azufrosos. Seguía obcecada.

-Nunca más una cosa de estas, nunca más, ¿vale?- aúllaba mientras señalaba con dedo afilado y tenso los restos de papel de poema diseminados por mi perímetro corporal-. Y te olvidas para siempre de volver a pasar por debajo de la ventana del comedor de mi casa 20 veces al día, y de esperarme a la salida del insti o de las clases de psicomotricidad....Y basta de dejarte caer por el mercado cada vez que voy y te tengo que ver a 5 metros mirándome, ¿vale? Eso también se ha terminado- Su tono había bajado un escalón y por un instante, pareció sosegarse. Pero fue un espejismo. El tono áspero y chillón terminó regresando para descerrajar más, para descerrajar otra frase percutida - " Ah, y lo de verte sentado en la grada del pabellón, a dos asientos de mí en cada tarde de partido de baloncesto también, con eso también vas a terminar, ¿ok?-

Y al decir esto el pasillo se elevó de nuevo en una mascullación de algarabía altisonante y cruel. " No sólo la seguía al gimnasio, sino que se lo encontraba al girarse, haciendo la compra, en el mercado. Imagínate, tomar una botella de leche para poner en la cesta, y cuando te das la vuelta, ver que alguien en el otro pasillo te está mirando, ahí con los dos ojos como dos focos, como una lechuza observando todo lo que haces jajaja, qué fuerte " Y en la grada del pabellón de baloncesto, igual, también estaba ahí a dos pasos mirándola, cada vez que había partido" " Y encima se ve que pasaba 100 veces cada día por debajo del comedor de su casa. Igual es que estaba esperando que Raquel le lanzara un hueso de aceituna"

EL pasillo era ya de nuevo un puro reverberar en frases lexitóxicas. Raquel me continuaba mirando con sus ojos inyectados en pólvora, su expresión vengativa y su boca martilleante. Y ante ella, yo seguía ahí clavado, incapaz de moverme ni accionar ninguna de las articulaciones de mi cuerpo. Era como si cada copo cadente de agresión estuviera actuando a la manera de un martillo que me hincaba cada vez más hondo, cada vez más inmovilizado, cada vez más macilento,en el suelo baldosado en gris, del pasillo del instituto..."